Persiguiendo zanahorias

Devocionales

Tras el Confort



Ya sea que estemos estresados, heridos, cansados o simplemente aburridos, todos a veces nos encontramos buscando la comodidad. ¿Quién no ha gastado de más, comido de más, dormido de más, o bien sobreestimado el poder de las cosas materiales de proveer comodidad duradera?



La palabra "confort" tiene su propia y complicada historia. Viene de dos raíces latinas, con-, que significa “junto con,” y fortis, que significa “fuerte o fuerza.” Luego, la palabra en Latin confortare significó "fortalecer mucho". Luego, una palabra del Antiguo Francés, conforter, le agregó palabras como "consolar" y "ayudar" a la definición. En el siglo 14, otra palabra francesa conforten fue definida como "animar, consolar". Ya, para el siglo 17, la versión inglesa de la palabra empezó a implicar un sentido de alivio físico que es el que entendemos hoy.



¿Por qué importa esto? En casi un milenio, la palabra confort cambió de significar "juntos-fuerza" a significar "barrera - dolor".



¿Ves a Dios como tu fortaleza, contigo en medio de tu dolor, o como una barrera contra el dolor? 



El profeta Isaías predijo a un Mesías que vendría al mundo para ser herido por nuestras transgresiones y para sufrir para nosotros ser sanados. Si la naturaleza misma de la fe implica que debemos seguir los pasos de Jesús, entonces consideremos Su respuesta al dolor. En 1 Pedro 2:21, vemos a un Salvador que aceptó el dolor calladamente sin haber hecho nada para merecerlo. Jesús no evita el dolor ni busca un conejillo de Indias; Él viene al mundo y hace de nuestro dolor Su dolor.



Jesús es "juntos-fuerza". Luego, Él regresa para estar con el Padre y nos promete que el Espíritu Santo —el "Consolador"—no solamente estaría con nosotros, sino más bien ¡en nosotros! Eso es algo que vale la pena perseguir.



Así que no busquemos la versión de confort en el mundo—disfrutando de series de Netflix con nuestros leales amigos Ben y Jerry (la marca del helado en USA). Más bien, busquemos el confort del Espíritu Santo, sabiendo que no significa una vida sin dolor, sino consuelo en medio del dolor. 



Oración: Dios, no me gusta la incomodidad, pero te amo. Por favor cambia mi entendimiento de Tu consuelo, y ayúdame a realmente sentirlo. Espíritu Santo, enséñame cómo tu "juntos-fuerza" está conmigo y en mi. Jesús, gracias por cargar con mi culpa en la cruz. Amén.



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