La evidente manifestación de Cristo, Parte 2

Devocionales

Cristo y yo somos uno


Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre yo lo haré.


El mundo sigue teniendo un problema, pero es nuestra responsabilidad, ¿cuándo nos ven, a quién están viendo? La verdad, a veces pueden ver a Cristo, pero en otras ocasiones no. A veces ven a un religioso, un sinvergüenza. Hoy el reto que tenemos, es decir: conforme no a lo que decimos, sino a lo que vivimos, Cristo y yo somos uno, Él con el Padre son uno y yo con el Padre somos uno.


Cuando dice que cosas mayores haremos, es porque no será por nosotros, sino por el Cristo que quedó unido a ti. La nueva creación es el receptor, para que Cristo sea uno con nosotros, mientras no lo creamos, nuestra mente seguirá siendo mundana, aunque tengamos mucha Biblia.


Todo lo que el Padre no sembró será desarraigado. ¿Qué va a desarraigar Dios en usted?


Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierde su vida por mi causa, la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles.


El que quiere seguir pensando en lo que aprendió, que no es conforme a Cristo, va a terminar perdiendo. El que se atreva a cambiar su mentalidad, terminará ganando. El que no quiera dejar sus conceptos, termina perdiendo, aunque sea nueva criatura. No perderá su salvación, sino una vida plena y de abundancia. ¿Por qué insiste en que su pensamiento no sea transformado? 


¿A qué se debe alinear el pensamiento? ¿Solo a la Biblia? También a la mente de Cristo. ¿Cuál es la limpieza que debe hacer la Palabra en nuestro pensamiento? ¿Qué pasa si quiero lavarle la cabeza con principios del nuevo pacto? ¿Con qué tentó Satanás a Jesús? Con la Palabra. Por eso una palabra mal enseñada, puede ser peor que un veneno. Los mundanos tienen la razón cuando dicen: te están lavando la cabeza para mal, porque cuando la Palabra se usa para manipular, es algo terrible.