Eternamente amor

Dia 5 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Derrama tu amor


De tu infalible amor,


Quiero vivir sumergido


en tu presencia, Señor.


El pueblo de Dios regresó a su tierra, levantaron nuevamente los muros de Jerusalén y poblaron los lugares que el Señor les prometió a través de Abraham y les entregó por medio de Josué. Sin embargo, no fue suficiente. Cuando se cumplió la promesa de Dios en Jesucristo, no lo reconocieron, aunque las evidencias eran indubitables y las profecías mesiánicas, claras. A pesar de que el cumplimiento de los tiempos era evidente, lo crucificaron. El corazón de los judíos era duro y, el de los líderes religiosos y gobernantes, de piedra. Prevaleció la religión por encima de la Palabra. 


El Hijo se hizo hombre y habitó entre nosotros; fue uno más, pero no uno cualquiera; se humanizó y entregó como el único capaz de pagar los pecados y no solo cubrirlos como las ofrendas de animales que tenían una acción temporal. Esa otra sangre, la de Cristo, el sacrificio perfecto, ¡fue suficiente para limpiarnos de una vez y para siempre! Jesús, la Palabra hecha carne, el cumplimiento de la promesa del Padre, se inmoló y cambió la manera en la que el Señor se relaciona con la humanidad. Israel demostró que la naturaleza que heredó del primer Adán nos gobernaba y que, como estábamos muertos, no teníamos comunión con el Dios de la vida; pero Cristo, el segundo Adán, hizo todo: su infinito amor nos hace nuevas criaturas y equipa con su esencia divina. Ahora, estamos espiritualmente vivos, el Señor extendió las fronteras de su pueblo a toda la humanidad; y nos hizo hijos. Nos introdujo al cuerpo de Cristo como sus templos vivos. Abolió toda frontera, religión, pacto antiguo e imperfecto, y estableció el nuevo pacto, perfecto en Él.


¡Hoy disfrutamos su presencia, nos habita todos los días y en el «consumado es» de la cruz nos completó porque ahora es todo en todos!


Dios es eterno, y todo lo que Dios es, lo es eternamente.


Dios es amor; eternamente amor.