Eternamente amor

Dia 3 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Jesús, la fuente del amor


Tú me permites beber 


Del río de tus delicias.


Bebo de la unción que fluye de ti,


Sumergido estoy,


Brota hasta llenarme.


Pablo nos recomienda seguir a Cristo que se ofreció como sacrificio por nosotros. ¿A qué se refiere? Bien, la directriz es imitar su ejemplo: estuvo con los pecadores y les llevó la esperanza y salvación que nunca habían experimentado, pero siempre anhelaron. Él, a pesar de los señalamientos de los religiosos, amó a los perdidos y les dio lo que necesitaban: ¡al Padre! Y no me refiero a que ayudó solamente a las prostitutas y los cobradores de impuestos, ladrones y adúlteros, no; también a los gobernantes y fariseos que olvidaron al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y pusieron sus preceptos por encima de la Ley. Pobres o ricos, ¡todos necesitamos a Jesús que se manifestó tocando a los enfermos para sanarlos como un símbolo de su compasión y basta misericordia! Jesús es la fuente que nos completa y equipa para que evidenciemos su carácter y tengamos la seguridad de que ningún poder en las alturas ni las profundidades, de hecho, nada en la creación nos separará jamás del amor revelado en su muerte; nuestra seguridad está en Él, el manantial del perdón, la gracia y el consuelo del Padre que no condiciona lo que somos, sino asume lo que su Hijo hizo en la cruz; nuestra seguridad es su amor incondicional y eterno, y en gratitud sometemos nuestro ser (vida, espíritu, alma y cuerpo) a su señorío.


Dios es eterno, y todo lo que Dios es, lo es eternamente.


Dios es amor; eternamente amor.