Eternamente amor

Devocionales

Me acercas a Ti


Me atrapas con cuerdas de amor,


Sé que Tú eres mi todo


Y yo a Ti te pertenezco.


Si Jesús es nuestro todo y nos atrapó con sus cuerdas de amor, ¡en gratitud revistámonos de ese amor como el vínculo perfecto, y que su paz gobierne nuestro corazón, pues a ella fuimos llamados! Eso no es algo que nos ponemos y quitamos, tiene el mismo sentido del «vístanse del nuevo hombre que fue creado a semejanza de Dios en justicia y santidad».


Ataviarnos de amor es permanente y redunda en acciones como la del Padre, que entregó a su Hijo por nosotros. Los actos no son dar de lo que nos sobra, del exceso y lo que ya no nos es inútil, sino de lo que nos duele dejar. El amor implica esfuerzo, sacrificio, y aun renunciar a lo valioso; requiere entregarnos y ser transparentes y generosos con los demás, no esperando gratitud, sino en función del Espíritu que nos habita. Revestirnos así impacta y trasciende los ambientes en los que nos movemos y no se limita al «kronos», sino es «kairos»: tiene que ver con agradar al Señor y obedecer su voluntad; le dice al mundo quién es nuestro Dios y es la mayor muestra de dependencia y responsabilidad como entendidos en sus planes eternos. Que hoy las personas, no solo las que amamos como nuestra pareja o hijos, sino con las que nos relacionamos, reciban el verdadero amor en nosotros: ¡Cristo!


Dios es eterno, y todo lo que Dios es, lo es eternamente.


Dios es amor; eternamente amor.