La dimensión de la generosidad

Devocionales

Dios ama al dador alegre


Pablo enseñó a los corintios a dar, en la segunda carta, dice que cuando des, cuando suplas una necesidad o des ofrenda debe ser voluntariamente, no lo hagas de manera forzada. Dios no se agrada cuando lo haces por necesidad. Dios ama al dador alegre, porque Dios es dador, dio generosamente a su hijo; y por eso, ama a quien da con alegría. Cuando eres canal de bendición, cuando suples la necesidad de otras personas, experimentas gozo. Cuando pagas el recibo de luz o agua, no sientes alegría. Cuando te llega el doble del recibo de luz no sientes gozo al pagarlo. Pero dice la Escritura, que Dios ama al que da con alegría. Porque lo hacemos con generosidad y mostramos el corazón de Dios en esa acción.


Dios tiene el poder, para hacer que en nosotros abunde toda gracia, a fin de que, teniendo en todo tiempo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo; es decir siempre, tengamos todo lo necesario. Que todo lo que necesitemos esté en nosotros, para toda situación que se presente. Dios tiene el poder para que abunde en ti todo esto. El problema de los hijos de Dios, es la ignorancia. Por ignorancia, no hemos vivido en los niveles donde Dios desea que vivamos. Debemos aprender a caminar en la generosidad; ser generosos con alegría, no para recibir recompensa, porque la recompensa está en que somos canales para suplir necesidad en otros. Recibimos retribución de parte de Dios, porque caminamos en una ley espiritual universal, que es la ley de la siembra y la cosecha. Eso no lo creó una denominación o un predicador, es una ley universal. Puedes decir no lo creo. ¡No lo creas! Hay personas que dicen no creo en la salvación, pues no lo creas, pero es tu decisión y tú vives las consecuencias.


Cuando Pablo habla de dar ofrenda, menciona que Dios da la semilla que se siembra y el pan que nos alimenta, así que también dará todo lo necesario, y hará que tengan cada vez más, para que puedan ayudar a otros, que dejen de pensar en sí mismos y sus necesidades, para pensar en lo que otros necesitan. Los hará ricos, para que puedan dar mucho. Dios provee para que tengas abundancia y va a multiplicar lo que das; provee frutos de justicia y enriquece en todo para toda generosidad. Para aprender a ser generosos en abundancia.