La dimensión de la generosidad

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Devocionales

Principio eterno


En la segunda carta a los corintios, encontramos una enseñanza del apóstol Pablo, sobre la cual desarrollaremos este devocional: «El que da poco, recibe poco; el que da mucho, recibe mucho». Cualquier persona sabe que si siembra tres granos de maíz, no espera una gran cosecha de maíz. Pero si siembra 3,000 granos de maíz, tendrá una gran cosecha de maíz. El contexto en el que habla Pablo, no es de sembrar semillas. Pablo habla de aprender a ser generosos, de sembrar recursos económicos y financieros en los propósitos del reino.


En su tiempo, Pablo era quien tenía mayor claridad de las realidades de Cristo. Es quien escribe con mayor acierto acerca de las realidades de la obra de Cristo, del reino de Dios, de la gracia, de la justicia y de toda la riqueza que hemos recibido en Cristo. Declara a través de la segunda carta a los corintios, que los creyentes pueden vivir y establecer en sus vidas, un ambiente de abundancia económica, que se consigue al vivir el principio de generosidad de Dios.


Este principio, opera desde el antiguo pacto, en realidad existe desde siempre, y opera en el nuevo pacto también. Pablo habla a la iglesia de Corinto, sobre cómo opera Dios con leyes universales. Estas leyes, son principios que regulan el comportamiento de todo hijo de Dios. Hay realidades que se mantienen igual en el antiguo y en el nuevo pacto y esta es una de ellas. Regulan el comportamiento en el día de hoy también, como sucedía en los tiempos de Pablo y de Salomón. 


Salomón en el libro de Proverbios, habla de la persona con ojo generoso. Se refiere a aquella persona que tiene la habilidad de ver dónde existe una necesidad y se constituye en un canal de Dios para suplir esa necesidad. No puedes ir donde un oculista para que te diga si tienes «ojo generoso». Es una habilidad, es una actitud de discernir cuando hay necesidades, y constituirse en el canal para suplirlas. Puedes saber, darte cuenta y suplir aquello.


No podemos suplir todas las necesidades que existen en el mundo. Es imposible salir a un barrio pobre y comenzar a suplir todas las necesidades de quienes encuentres en el camino. Pero, tener un ojo generoso, nos hace sensibles a las necesidades en las que debemos involucrarnos. No es dar a cualquier persona con una necesidad, sino involucrarnos en aquello que Dios nos indica. Somos canales de Dios para identificar la necesidad de otros, y suplirla.


Si deseas profundizar este tema, te invitamos a ver el sermón completo en este enlace de Vimeo https://vimeo.com/253993138 o en YouTube https://www.youtube.com/watch?v=hrv6IbOYl0Q