Salmos 9

9
SALMO 9 (9a)
Alabanzas a la justicia de Dios#Sal 9 Los salmos 9 y 10 del texto hebreo forman en realidad un solo poema, como lo muestra el empleo del procedimiento «alfabético». Esta forma de composición hace que la plegaria tenga una estructura bastante compleja, en la que se combinan varios géneros: canto de acción de gracias (cf. 9.2-7), alabanza (cf. 9.8-13) y súplica con reiteradas expresiones de confianza en el Señor (cf. 9.14,20-21; 10.12-15). Sobre el procedimiento «alfabético», véase la Introducción a los Salmos (3 [g]).
1Del maestro de coro, para flautas y arpas.#9.1 Para flautas y arpas: texto probable; heb. oscuro. Salmo de David.
2Oh Señor,
quiero alabarte con todo el corazón
y contar tus muchas maravillas.
3Oh Altísimo,#9.3 Altísimo: título muy antiguo de Dios, que afirma su autoridad y dominio universales. Cf. Gn 14.18; Sal 47.3; 83.19.
por ti quiero gritar lleno de alegría;
¡quiero cantar himnos a tu nombre!
4Mis enemigos huyen delante de ti;
caen y mueren.
5Tú eres juez justo:
te has sentado en tu trono, para hacerme justicia.
6Has reprendido a los paganos,
has destruido a los malvados,
¡has borrado su recuerdo para siempre!
7El enemigo ha muerto,
y con él han muerto sus ciudades;
tú las destruiste,
y no quedó de ellas ni el recuerdo.
8Pero el Señor es Rey por siempre;
ha afirmado su trono para el juicio:
9juzgará al mundo con justicia,
dictará a los pueblos justa sentencia.
10El Señor protege a los oprimidos;
él los protege en tiempos de angustia.#9.10 Sal 37.39.
11Señor,
los que te conocen, confían en ti,
pues nunca abandonas a quienes te buscan.
12Canten himnos al Señor, que reina en Sión;
anuncien a los pueblos lo que ha hecho.
13Dios#9.13 Dios: lit. el que demanda las sangres, es decir, el que no deja sin castigo a los asesinos. La palabra sangres, en plural, designa siempre, en el lenguaje bíblico, la sangre humana derramada por medio de la violencia. Cf. Gn 4.10. se acuerda de los afligidos
y no olvida sus lamentos;
castiga a quienes les hacen violencia.
14Señor, ten compasión de mí,
mira cómo me afligen los que me odian,
¡sácame de las puertas de la muerte!
15Y así, a las puertas de Jerusalén,
diré a todo el mundo que tú eres digno de alabanza,
y que yo soy feliz porque me has salvado.
16Los paganos caen en su propia trampa;
sus pies quedan atrapados
en la red que ellos mismos escondieron.
17El Señor se ha dado a conocer:
¡ha hecho justicia!
El malvado queda preso
en la trampa#9.16-17 La trampa, lo mismo que la red y los lazos, son imágenes típicas de los salmos para describir las insidias de los enemigos. Cf. Sal 57.7; 64.6; 124.7; 141.9; 142.4. tendida por él mismo.#9.17 El texto hebreo añade aquí, antes de Selá (véase Sal 3.2 [3] n.), la palabra higgayón, que suele traducirse por «sordina» o bajada del tono de voz.
18Los malvados y paganos,
los que se olvidan de Dios,
acabarán en el reino de la muerte;
19pues no siempre serán olvidados los pobres,
ni para siempre se perderá su esperanza.
20Levántate, Señor;
no consientas la altanería del hombre;
¡juzga a los paganos en tu presencia!
21Hazles sentir temor, Señor;
¡hazles saber que no son más que hombres!

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