Levítico 4
4
Ofrenda por el perdón de pecados
1Dios ordenó a Moisés 2-12que diera a los israelitas las siguientes instrucciones:
—Cuando alguien me desobedezca sin querer, se deberá hacer lo siguiente:
Si el que me ha desobedecido es el jefe de los sacerdotes, todo el pueblo compartirá la culpa. Para que yo lo perdone, el jefe de los sacerdotes deberá ofrecerme un ternero sin defecto. Lo llevará a la entrada de la Tienda del encuentro, pondrá sus manos sobre la cabeza del animal y lo degollará en mi altar. Luego tomará la sangre del ternero y la llevará al interior de la Tienda del encuentro, mojará su dedo en la sangre y salpicará siete veces en dirección a la cortina que está delante del Lugar Santísimo.
Enseguida el jefe de los sacerdotes pondrá un poco de la sangre en los salientes del altar del incienso aromático, y el resto de la sangre lo derramará sobre la base del altar que está a la entrada de la Tienda del encuentro. Luego le quitará al animal todas las partes internas, tal como se hace con el animal que se ofrece para pedir salud y bienestar, y las quemará sobre el altar. El resto del ternero, es decir, la piel y toda la carne, la cabeza, las patas, los intestinos y los excrementos, lo sacará del campamento y lo quemará todo en el lugar destinado para echar las cenizas.
13Si es el pueblo entero el que ha pecado sin querer, pero reconoce su culpa por no cumplir la ley, aunque haya sido sin querer, 14cuando el pueblo se dé cuenta del pecado cometido, me presentarán como ofrenda un ternero sin ningún defecto, y así los perdonaré.
El pueblo llevará el ternero a la entrada de la Tienda del encuentro, 15y los jefes del pueblo pondrán sus manos sobre la cabeza del animal. Luego degollarán el ternero sobre mi altar, 16y el jefe de los sacerdotes llevará la sangre al interior de la Tienda del encuentro. 17Allí mojará su dedo en la sangre y con ella salpicará siete veces en dirección a la cortina que está a la entrada del Lugar Santísimo. 18Después pondrá un poco de sangre en los salientes del altar del incienso, dentro de la Tienda del encuentro. El resto de la sangre lo derramará sobre la base del altar donde se queman los animales ofrecidos y que está a la entrada de la Tienda del encuentro.
19A continuación el jefe de los sacerdotes tomará toda la grasa del ternero y la quemará sobre el altar, 20-21y de esta manera perdonaré el pecado del pueblo. Finalmente, el sacerdote sacará del campamento el resto del ternero y lo quemará en el lugar destinado para echar las cenizas.
22Si el que ha cometido el pecado es un jefe del pueblo, 23se le mostrará que ha pecado. Entonces ese jefe me presentará como ofrenda para obtener el perdón un chivo sin ningún defecto. 24Pondrá sus manos sobre la cabeza del chivo y lo degollará junto a mi altar, pues se trata de un sacrificio para obtener el perdón de pecados. 25Luego el sacerdote mojará su dedo en la sangre del chivo y untará con ella las esquinas del altar, y derramará el resto de la sangre sobre su base. 26Después quemará toda la grasa del animal, como se hace con la ofrenda para pedirme salud y bienestar. Así presentará el sacerdote la ofrenda en favor del culpable, y yo le perdonaré su pecado.
27Si quien me desobedece fuera alguien del pueblo, 28se le hará saber que ha pecado. Entonces esa persona me presentará una cabra sin defecto. 29Pondrá sus manos sobre la cabeza del animal y lo degollará junto al altar. 30El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la cabra y untará con ella los salientes del altar, y derramará el resto de la sangre sobre su base. 31Luego quemará sobre el altar toda la grasa de la cabra, como se hace con las ofrendas para pedirme salud y bienestar. Así el sacerdote presentará una ofrenda de aroma agradable en favor de esa persona, y yo le perdonaré su pecado.
32Si el que pecó me ofrece una cordera para obtener el perdón, esta no deberá tener ningún defecto. 33Esa persona pondrá sus manos sobre la cabeza de la cordera y la degollará junto al altar. 34El sacerdote mojará su dedo en la sangre y untará con ella los salientes del altar, y derramará el resto de la sangre sobre su base. 35Luego quemará sobre el altar toda la grasa, como se hace con las ofrendas para pedirme salud y bienestar, y con las otras ofrendas que se presentan en mi honor. Así el sacerdote presentará la ofrenda en favor de esa persona, y yo le perdonaré su pecado.
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