Orando como JesúsMuestra

Danos hoy nuestro pan de cada día
Dios quiere que lo busquemos continuamente. Una razón es porque Él sabe que vivimos en un estado de necesidad continua. Ten la seguridad de esto: Él te escucha cuando clamas a Él; al hacerlo, no solo nos escucha, sino que también nos habla, afirma, guía, corrige, convence, consuela y fortalece.
Al expresarle a Dios nuestras peticiones sinceras y específicas, a menudo experimentamos alguna forma de estímulo. Podemos ver que las circunstancias comienzan a cambiar o que las necesidades urgentes se satisfacen repentinamente. También nos alineamos más con su voluntad y crecemos para parecernos más a Cristo. Su amor, gozo y paz llenan nuestros corazones y mentes.
Una de las razones más convincentes para presentar nuestras peticiones ante Dios en oración es esta: Jesús nos dijo que lo hiciéramos. De hecho, nos anima a pedir y seguir pidiendo, a ser persistentes en la oración y a continuar hablando con Él sobre todo lo que necesitamos.
Quizás te preguntes: “¿Qué pasa si pido y Dios no hace lo que yo esperaba?” Pero amigo, ¿qué pasa si no pides, o dejas de pedir? ¿Entonces qué?
En lugar de preocuparnos por lo que Dios pueda o no hacer, apliquemos lo que el apóstol Pablo nos enseñó:
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7 NVI.
Es hora de dejar de preocuparte y orar. Busca. Clama. Póstrate ante Él. Toma su mano.
Agradece a Dios por su bondad. Pídele nuevamente lo que necesitas o deseas. Y permite que la paz de Dios te cubra y te calme.
Pausa y reflexiona
Lleva al Padre tus preocupaciones y necesidades y ruégale que se encargue de ellas. Pide con fe y confianza. Sé específico y audaz, y comparte sinceramente todos tus sentimientos y peticiones. Luego, descansa en Él, confiando en su bondad.
Oración
Santo Padre, gracias por suplir todas mis necesidades. Tú eres mi todo. Quiero dedicarme a conocerte, amarte y buscarte en oración. Te alabo porque siempre tienes tu oído inclinado hacia mí. Escuchas mis peticiones porque me amas y te preocupas por mí. Ayúdame a mantener mis pensamientos fijos en ti para no preocuparme por las cosas de este mundo. Sé con certeza que te importa cada detalle de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
Acerca de este Plan

¿Estás listo para profundizar en tu vida de oración, pero no estás seguro cómo comenzar? Demos una mirada de cerca a las instrucciones que Jesús nos da sobre cómo orar en Mateo 6. En este Plan Bíblico de 7 días de la pastora Amy Groeschel, aprende cómo orar como Jesús oró.
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