Gozo En todo Tiempo

Devocional
Mí adicción más saludable comenzó cuando era una pequeña niña y pasaba tiempo con mí padre antes del amanecer. Merodeaba bajo las estrellas mientras el resto de la casa aún dormía. Mi padre se sentaba en la mesa de la cocina con una taza humeante de café, rebajada generosamente con leche. Y abierta juste enfrente de mí amoroso padre terrenal estaba la Biblia.



Cuando me acurrucaba en mi Papi con mi largo cabello rubio enredado y mi pijamas arrugado aún puesto, él me hablaba de la Biblia.



Me contaba historias de David... y Abraham... y Noé... y Ester. Me repetía algunos de sus Salmos favoritos.



Me hablaba de los viajes misioneros de Pablo y de el coraje de Pedro.



Cuando el silencio de la casa comenzaba a desaparecer, me escapaba de la mesa y me preparaba para comenzar el día. Pero una necesidad en mí había sido llena... había pasado tiempo con mí padre y con mí Padre en la Palabra de Dios. Me sentía como la niña más afortunada en el mundo.



A pesar de que casi medio siglo ha pasado desde que vivía en el mismo hogar que mí papá, aún hoy no puedo comenzar el día sin ese tiempo valioso en la Palabra de Dios.



Hay un vacío dentro de mí que sólo el poder encontrado en la Biblia es capaz de llenar.



Siento que me he engañado a mí misma, y al mundo en el que vivo, cuando no he pasado tiempo leyendo los Salmos o el Libro de Juan o alguna de las Epístolas.



La adicción que tengo por la Biblia hace que todas las adicciones terrenales parezcan distracciones baratas. Las mañanas que paso con la Biblia abierta en frente han sido los días más completos de mí vida.



Vengo ante Él tal cual soy... dormida, arrugada y enredada. Él me mira con amor en Sus ojos y me llama de los placeres temporarios de esta tierra. Él sabe que es en ese lugar de elegirlo a Él y todo lo que Él es donde voy a encontrar realización, propósito y descanso.



Pensamiento Feliz Para Reflexionar: ¿Cuál es tu verso bíblico favorito?