De Corazón a Corazón

Día 1 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocional

El llamado

Una de las historias más relevantes de la Biblia, es la historia de Abram. Él vivía en la ciudad de Ur de los caldeos, ahí él creció junto con su padre Taré y me imagino que también con su madre, ya que tuvo hermanos, Nacor y Harán. Abram seguramente tuvo amigos de la infancia, creció y conoció a su amada Sarai y se casaron. Supongo que tendría una rutina bien armada, trabajando con los negocios de su padre. En general, Abram tenía historia y lazos con la ciudad de Ur, momentos felices y tristes, como el día en que falleció su hermano Harán.

Un día Taré, el padre de Abram, decide volver a Canaán, y llegaron hasta Harán y se quedaron allí. Pero Dios llamó a Abram a dejar su tierra, su casa, su parentela, e ir a la tierra que Él, le iba a mostrar, y le regaló una promesa, que de él iba a hacer una gran nación. Dios quería que Abram se independizara y aprenda a vivir por fe, y dependiendo solo de Él. Abram, feliz por haber conocido a Dios y porque le haya regalado esa promesa, obedeció el llamado y partió con su gente y sus bienes. Pero la realidad es que, ¿a dónde partió? Si alguien le preguntaba, ¿a dónde vamos? Él, no tenía una respuesta clara. Si preguntaban, ¿cuánto tiempo iban a caminar? Tampoco había una respuesta. Si se preguntaban, ¿qué va a hacer Dios exactamente? Tampoco habría una respuesta exacta. Ellos vivían por fe, como nómadas, en tiendas, caminando, esperando el cumplimiento de una promesa, que tal vez, su generación, no iba a ver con sus ojos el cumplimiento de la misma.

Humanamente, en una situación similar a la de Abram, si dejamos que todas estas preguntas invadan nuestra mente, creyendo las mentiras del enemigo y dominen nuestras emociones, podemos llegar al punto de dejar de tener gozo en la promesa que Dios nos hace, y perder esa capacidad de Asombro por Dios, aún estando en el lugar que Dios quiere. Por eso debemos buscar de la unción del Espíritu Santo, para que Él, le dé sentido a nuestras vidas. Él puede devolver la pasión y el asombro por conocerlo más. Seguir un llamado que te deconstruye, te convierte en una hoja en blanco, donde Dios va a escribir una nueva historia, y la incertidumbre y el "mientras tanto" a veces es difícil, pero la realidad no es la verdad, la única verdad es Cristo, y Su palabra. Él hace nuevas todas las cosas.

Oración:

Pídele a Dios con tus propias palabras, que te ayude a tener una buena actitud en tu proceso, a poner tus ojos solo en Él, sabiendo que la realidad no es la verdad, que puedas permanecer en fe, obediencia y adoración, y que puedas seguir mirando al cielo y siempre puedas encontrar sueños.