Haz espacio para lo que importa: 5 hábitos espirituales para la Cuaresma

Dia 6 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Hábitos Espirituales: Ayuno



Cuando piensas en “ayuno,” ¿Qué te viene a la mente?



Quizás te imaginas personas sufriendo de hambre de manera voluntaria. Quizás imaginas un monje que vive de un pan seco. O tal vez eres una persona que prefiere no pensar en ayuno … nunca.



Jesús pasó 40 días en el desierto ayunando. Y basado en Sus conversaciones con Sus discípulos, el ayuno fue una práctica que el asumió que ellos también practicarían.



Pero crear espacio en nuestra vida intencionalmente para escuchar a Dios al eliminar cosas que nos dan satisfacción inmediata puede ser incómoda, especialmente cuando nuestro mundo glorifica el placer.

Aquí hay 3 razones por las que el ayuno es importante:



El ayuno mata de hambre aquello que nos está impidiendo experimentar la presencia de Dios. Nos obliga a prestar atención a las partes de nuestras vidas que intentamos ahogar a través de los atracones nocturnos y el uso de las redes sociales. Y en el proceso, nos enseña a confiar en Jesús para satisfacer nuestras necesidades.



El ayuno nos invita a dejar algo que amamos para hacerle espacio a algo que amamos aun más. Aunque dejar algo que amas, como la comida, pueda sentirse difícil e incómodo, realmente es una oportunidad para experimentar una gran alegría, porque la verdadera alegría solo se encuentra cuando nuestra fortaleza viene de Jesús.



El ayuno normalmente viene antes del descubrimiento. Moisés ayunó por 40 días cuando recibió los 10 Mandamientos, Daniel ayunó por 3 semanas y luego tuvo una visión, y Jesús ayunó por 40 días y luego superó la tentación del demonio. En cada uno de estos casos, Dios proporcionó claridad, fortaleza, y descubrimiento en el otro lado del sacrificio fiel.



Toma acción: Intenta completar un ayuno de 24 horas. Si no has ayunado anteriormente, haz el ejercicio simple, el objetivo es terminarlo. Si comienzas a sentirte cansado durante tu ayuno, convierte ese cansancio en una oportunidad para hablar con Dios y escucharlo. Cuando termines de ayunar, escribe cualquier cosa que haya llamado tu atención durante este tiempo.