Haz espacio para lo que importa: 5 hábitos espirituales para la Cuaresma

Devocionales

Hábitos Espirituales: Generosidad



¿Cuál es tu posesión más preciada? Puede ser el objeto más valioso que tengas, como la casa por la que has trabajado toda tu vida para comprar. Pero también podría ser una foto de un momento especial que pasaste con alguien que amas. O puede ser un regalo significativo de un amigo.



El valor que le asignamos a nuestras “cosas” está conectado con nuestas emociones. La forma como escogemos usar las cosas que apreciamos revela nuestras prioridades verdaderas.



La muerte de Jesús en la cruz es uno de los grandes ejemplos de la generosidad de Dios. A pesar de saber que nunca podríamos pagarle, Dios no dudo en entregar Su más grande tesoro—Su único Hijo—por nosotros. Y a través de Su acto sacrificado, Él demostró el significado de generosidad: ofrecer voluntariamente lo que tenemos para que otra persona pueda prosperar, aunque nos cause dolor en el proceso.



No solo tienes que dar financieramente para practicar la generosidad. Vivir generosamente simplemente reconoce que Dios es capaz de hacer cualquier cosa que quiera a través de los dones que nos ha dado. Cuando permites que Dios dé a través de ti, y lo honras con tu generosidad, te acercas a Él. La generosidad fluye de un corazón agradecido y confiado, y cuando le confías a Dios lo que tienes, Él comienza a confiarte más.



Practicar este hábito te recordará que no tienes el control, pero conocer al que tiene el control puede satisfacer todas tus necesitdades.



Toma Acción: Uno de los milagros más famosos de Jesús implicaba sacar el mayor provecho de unos pocos panes y pescados que alguien tenía para ofrecer. ¿Qué tienes para ofrecer? Intenta encontrar un lugar donde puedas invertir lo que tienes de alguna manera. Comienza por algo pequeño, o ve a lo grande. Solo empieza.