Dios En Pañales

Devocional



Ni 3, ni reyes, ni "magos"

Ocho días después del nacimiento de Jesús en el establo de Belén, Maria y José llevaron al niño Jesús al templo de Jerusalén para ser circuncidado según la Ley de Moisés y luego regresaron a Belén donde seguramente tenían una casa alquilada y se quedaron por un par de semanas más allí. Afirmo esto con tanta seguridad porque la Biblia nos cuenta que en ese tiempo llegaron unos “magos de oriente” siguiendo una estrella, primero pasaron por Jerusalén y luego llegaron a Belén y entraron en la “casa” donde estaba Maria, José y el niño Jesús, ya circuncidado. (Mateo 2:11). La tradición ubica a los “magos” de oriente en el pesebre (establo), pero lo cierto es que ellos nunca estuvieron allí. Los magos de oriente llegaron a Belén probablemente un mes después del nacimiento de Jesús y entraron en la “casa” donde estaba el niño Jesús.

La tradición los llamó “los 3 reyes magos”, pero la realidad es que según la Biblia no son ni tres, ni reyes, ni “magos” (al menos no en el sentido que entendemos hoy la palabra “magia”). La Biblia simplemente dice que eran unos “magos de oriente”. Se asume que eran 3 porque le dieron 3 regalos a Jesús: oro, incienso y mirra; pero la verdad, es que para los largos meses de caravana por el desierto que tuvieron que atravesar para poder llegar a Belén, es totalmente improbable que fueran solamente 3 personas. Lo más probable es que fuera una gran caravana de muchas familias que atravesaron el desierto por mesas, quizá años para poder llegar. La Biblia tampoco menciona que fueran “reyes” y es poco probable que lo sean, puesto que los reyes no se trasladaban de sus palacios en viajes tan largos y peligrosos. Lo mas probable es que hayan sido astrónomos (no astrólogos), o sea gente que miraba las constelaciones de las estrellas, sabios y entendidos en distintas culturas, es probable que tuvieran rollos y manuscritos de profetas de distintas civilizaciones (entre ellos de Israel) y conocieran hierbas curativas, todo esto es la razón por lo cual la Biblia los llama “magos”, pero no se refiere a que practicaran la “magia” tal como lo entendemos hoy, sino mas bien que fueran sabios, astrónomos y entendidos en los tiempos y profecías de distintas culturas. La Biblia también menciona que eran “de oriente” eso significa que no pertenecían al Imperio romano que gobernaba toda esa región, así que realmente eran de una tierra muy lejana, mas allá de los confines del Imperio: por lo menos a unos 1600km de distancia de Israel. Una caravana de muchas familias nómades, que se trasladaban por el desierto de Arabia (al oriente de Israel, actual Irak o Irán tal vez) le llevaría muchos meses poder llegar hasta allí, como mínimo un año de viaje.

Cuando esta caravana del oriente llega a Jerusalén toda la ciudad se conmociona con la noticia de que había nacido “el rey de los judíos”, haciendo clara alusión al Mesías anunciado por los profetas, entonces el rey Herodes desató una gran matanza de niños menores de dos años en Belén. José es advertido por un ángel en sueños y huyen a Egipto junto con el niño y su madre.

Siempre me llamó mucho la atención por qué Dios no le dice a José que se quede en Belén y que Dios mandaría su ángel para protegerlo de todos sus enemigos! De hecho, como buen judío, José se crió escuchando las palabras del Salmo 34:7 “El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen y los defiende” sin embargo, es el mismo ángel de Dios es quien le dice a José que salga huyendo a Egipto! ¿Acaso Dios no los podía defender? Claro que sí! Pero tenía que cumplirse la Escritura “de Egipto llamé a mi hijo”. ¿No te pasó alguna vez que pones a orar y a obedecer a Dios y parece que se activa un dominó de situaciones que no entendés y que humanamente hablando no tienen sentido?

Dejame decirte algo: Dios está contigo! No se olvidó de ti! Y aunque sientas que el mundo se te viene encima, tranquilo José, tranquila Maria, Él te confió una PROMESA, y aunque parezca que Dios se ha olvidado de ti, está más cerca de lo que parece! Ese niño que sostienes en tus brazos, esa promesa que Dios te encomendó: PROTÉGELO con tu vida! Confía y obedece lo que Dios te dijo, aunque no entiendas porque sin duda Dios no mentirá!