Dios En Pañales

Devocional



Dios en Pañales

La chusma de Nazaret no podía ocultar la mirada de desprecio cada vez que veía pasar a Maria en el mercado, susurros por lo bajo y risitas burlonas eran el pan de cada día de los flamantes esposos (José y Maria) cuyo único “pecado” fue decirle “sí” a Dios. La historia del ángel y el embarazo milagroso acompañó a María durante todo su embarazo y aun a Jesús, 30 años después, algunos religiosos lo acusan de ser “hijo de fornicación” (Juan 8:41) quizá haciendo mención a ese hecho. Desde que María llegó de casa de Elisabeth (con tres meses de embarazo) hasta el nacimiento de Jesús, Maria convivió seis largos meses de desprecio de su propio pueblo y amigos y conocidos. Maria era “la que hizo las cosas mal” y cuando veían pasar a José pensarían “pobrecito, él es tan bueno, pero se casó con la mujer equivocada”. Todos sus sueños estaban destrozados.

Me imagino que lo único que Maria deseaba era tener un parto tranquilo, pero como dice el dicho “sobre llovido, mojado”. Justo cuando está por dar a luz, llega un comunicado real de Roma que todos debían viajar a su pueblo o ciudad natal para ser empadronados. Una orden gubernamental sin concesiones que llega en el peor momento obligando a José y Maria a hacer un viaje de 160Km (de Nazaret a Belén) por el desierto, con 9 meses de embarazo y montada en la espalda de un burro por varios días. El camino se hizo tan difícil para Maria, que cuando llegan a Belén ella entra en trabajo de parto. José se desespera por encontrar alguna casa alquilada o alguna habitación para su esposa que está por dar a luz, pero debido al censo todas las casas y hoteles están repletos de gente y no logra encontrar ni siquiera un lugar digno para que su esposa pueda dar a luz al “Hijo de Dios”.

El tiempo se agota y la única opción que les queda es un establo, puedo imaginarme cómo José corre las vacas, cabras y burros a un costado, limpia como puede el lugar donde comen los animales y allí mismo, María se acuesta para dar a luz al Hijo de Dios. Es una noche fría de invierno en Israel, María envuelve a su hijo en unas telas como pañales que trajo desde Nazaret y lo acuesta en el establo. El milagro había ocurrido: Dios se hizo hombre, empezó la historia de nuestra Redención; por fuera del radar de los poderosos y religiosos, al mejor “estilo Dios” y sin que nadie entienda bien cómo o por qué, el “Hijo de Dios” duerme recostado en un establo de Belén, donde come el ganado: DIOS EN PAÑALES. Los ángeles se le aparecen a unos pastores que cuidaban sus ovejas en las colinas cercanas: “Está será la señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y acostado en un establo”. Te puedo asegurar que Jesús era el único niño en todo Belén que estaba acostado en un Establo, ninguna madre hubiese querido eso para su hijo, estaban allí porque no tuvieron otra opción! Sin embargo, aunque no era su idea, sí era la voluntad de Dios!

Hoy en día, nosotros sabemos que todo eso ocurrió para que se cumpliera la Escritura que “una virgen concebiría”, que el Mesías sería “descendiente de David” y que “nacería específicamente en Belén de Judea”, y se le anunció a los pastores que “encontrarían al niño acostado en un establo”. Todo ocurrió con absoluta precisión según la Voluntad de Dios; pero para José y Maria todo se complicaba cada vez más!

Estimado José, estimada Maria: si estás metido en un lío por hacer lo que Dios te dijo, no te preocupes: Dios se va a glorificar! Estar en el establo no te hace desdichado, te hace especial! Donde naces o donde estás hoy no determina lo que eres o lo que llegarás a ser! Todas las trabas o imposibilidades son para que Dios se glorifique, tus debilidades son la señal para que otros reconozcan la obra de Dios en vos! Junto con el LLAMADO viene la PRUEBA, no te quejes, no te enojes, no preguntes por qué; simplemente confía en el Dios que te llamó y aunque no entiendas hoy, lo entenderás después: Dios está contigo en el establo! Alégrate en Dios! Su plan ya comenzó! EMMANUEL: Dios está contigo siempre!