Confía en Dios

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Devocionales

 “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.” Salmo 25:4-5 RVR1960


Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre. Salmo 86:11 RVR1960


Necesitamos que Dios nos enseñe sus caminos y su verdad, para andar en rectitud, justicia y verdad; para experimentar su bendición; para no caer en los caminos del mal. Y eso quiere decir que nosotros debemos caminar en la luz y el conocimiento que la palabra de Dios  — la guía infalible e inerrable  —  nos proporciona, tal como lo expresa el Salmo 119:105 NVI “Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero”. Vivamos, pues, vidas en conformidad con las Escrituras. Y también necesitamos tener corazones íntegros para temer su nombre: afirma mi corazón para que tema tu nombre. Esta oración es expresión del deseo del salmista de hacer la voluntad de Dios. 


¿Por qué es tan ne­ce­sa­ria esta actitud y oración de pedir ser guiado enseñado por Dios? Por­que so­la­men­te los ca­mi­nos de Dios son per­fec­tos, justos y rectos. Entre los ca­mi­nos de Dios y los ca­mi­nos del hombre exis­te un pro­fun­do abis­mo. La Biblia de­ja bien cla­ro el peligro de excluir a Dios en nuestro caminar: “Hay ca­mi­nos que al hom­bre le pa­re­cen rectos; pe­ro que acaban por ser ca­mi­nos de muer­te.” (Proverbios 14:12 NVI).


Afirma mi corazón


Afirma mi corazón para que tema tu nombre; para que no flaquee, o me distraiga, o me desenfoque es la oración de David; y, por el contrario, para que se afiance en el temor de Dios. David sabía que él únicamente podría caminar en la verdad de Dios con un corazón afirmado. Un corazón dividido entre diferentes lealtades jamás podrá caminar en la verdad de Dios.


Con afirma mi corazón, David quería decir: Afirma todos los propósitos, resoluciones, y afectos de mi corazón en unidad, para temer y glorificar tu nombre. Un corazón dividido y disperso es un gran problema. La falta de decisión en la mente y la división de los afectos echan a perder cualquier obra. El corazón debe ser uno.