Confía en Dios

Dia 3 de 4 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Proverbios 3:5-7 RVR1960.  


No seas sabio en tu propia opinión


Significa no apoyarse en nuestro propio entendimiento. La sabiduría de Dios es infinitamente más grande que la nuestra, por lo tanto, debemos evitar creernos sabios en nuestra propia opinión. 


Teme a Jehová y apártate del mal. Ese es el resultado natural de confiar en Dios. Mientras confiamos en Él, llegamos a conocerlo mejor, lo que nos lleva a la reverencia natural y al temor reverencial (temer al Señor). Al confiar en Él, somos atraídos más a Dios y nos alejamos del mal (Enduring Word). 


Confiar en Dios y dudar de nuestro propio entendimiento se traduce en una actitud como la que describe el Salmo 86:11: Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. 


Enséñame y encamíname


Esta es una oración que David hizo muchas veces, como lo muestra el Salmo 25:4-5 RVR1960: “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.”


En este pasaje del Salmo 25:4-5 observamos tres peticiones que muestran la actitud de confianza y sujeción de David hacia Dios: 



  • · Muéstrame (señálame, hazme conocer) tus caminos.

  • · Enséñame (instrúyeme, entréname) tus sendas. 

  • · Encamíname (guíame, dirígeme) en tu verdad.


"Enséñame, oh Señor, tu camino", debería ser una oración permanente en nuestras vidas. Esa es la solución para un corazón errante, dividido, fluctuante. Y el Señor ha prometido instruir a sus hijos. Dice el Salmo 32:8: "…te enseñaré el camino en que debes andar". Y nuestra respuesta debería ser: "caminaré en tu verdad".