Hombres De Integridad

Devocionales

Abraham: Un hombre que vivió por fe


¿Perdió alguna vez un empleo en el que había trabajado por un período largo, y se sintió como si estuviera dando un paso hacia la nada? ¿Ha sido usted sacudido por un diagnóstico de cáncer? Si alguna vez ha tenido esa sensación de no saber hacia dónde va, entonces podrá imaginarse lo que sintió Abraham hace aproximadamente tres mil años cuando se le pidió que se fuera con rumbo desconocido. Él salió de Ur (Génesis 11.31), que no era una ciudad pequeña. Tenía murallas de más de 18 metros de grosor, quizá medio millón de habitantes, cuartos de baño interiores, residencias de 15 habitaciones, incluso juegos de mesa. Pero debido a que Abraham creyó a la palabra de Dios, estuvo dispuesto a mudarse a más de 1.600 kilómetros de distancia.


Según la Biblia, el único camino a Dios es confiar en lo que él dice. En esto, Abraham es “padre de todos nosotros” (Romanos 4.16). El primer uso que se da a la palabra creer en la Biblia es con referencia a Abraham (Génesis 15.6). Aquí se encuentran tres verdades centrales: “creer”, “contado” (“el Señor lo declaró”) y “por justicia”.


En Génesis 12.1-3, la palabra bendecir es utilizada cuatro veces. Dios bendijo a Abraham cuantitativamente, ya que para el año 1950, a pesar del Holocausto, Abraham tenía 16 millones de descendientes. Dios también bendijo a Abraham de forma cualitativa. Albert Einstein (científico), Sandy Koufax (lanzador) y Bárbara Streisand (cantante) tenían todos algo en común. Cada uno de estos influyentes personajes brotó del árbol genealógico de Abraham.


La confianza tiene sus pruebas. La mayor prueba para Abraham fue someterse a la petición de Dios de matar al hijo que él le había prometido, y por medio del cual Dios le había prometido millones de nietos (Génesis 15.5; Hebreos 11.12). Abraham obedeció, creyendo que si Isaac moría, Dios era capaz de traerlo a la vida de nuevo (Hebreos 11.19). Otra prueba fue decidir qué hacer cuando su esposa falleció a los 127 años de edad. A pesar de que Dios había prometido a Abraham una extensión gigantesca de tierra (Génesis 15.18), tuvo que comprar un sepulcro debido a que no contaba con un solo centímetro de propiedad. Como dice Hebreos 11.13, el “murió sin haber recibido lo prometido”.


Cuando habló Dios, Abraham respondió. Marchó hacia adelante cuando Dios le prometió la tierra; puso un altar para matar a su hijo y pagó de su dinero cuando murió su esposa. No es de extrañar que de todos los héroes de la Biblia mencionados en el capítulo de la fe (Hebreos 11), Abraham es al que se le dedican el mayor número de versículos por ser un hombre lleno de fe (Hebreos 11.8-19).