El Otro Lado De La Prueba

Dia 4 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

¿EL CIELO EN LA TIERRA?


A veces, nosotros deseamos y esperamos que nuestra vida en la tierra sea como el cielo. Esperamos que al aceptar a Jesús como Salvador y luego empezar a seguirlo, que ya no haya dolor, ni enfermedad, ni injusticia, ni pobreza. Pero Jesús nos da una realidad diferente: ¡esto NO es el cielo en la tierra! 


De hecho, por esa misma razón Jesús oró aquella famosa y memorable oración: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” Mateo 6:9-10 (NVI). Jesús sufrió y experimentó el dolor y el quebrantamiento de este mundo de la misma manera que nosotros lo experimentamos hoy.


Precisamente por esta realidad, nosotros debemos aferrarnos a la siguiente realidad: 


Nuestro verdadero hogar no es esta tierra pasajera y temporal. 


Nuestro verdadero hogar es el cielo.


Dios tiene cosas asombrosas preparadas para nosotros. 


Así que cuando la cosa se ponga difícil, como ha estado hasta ahora y aun como podría llegar a ponerse, no olvides que estás de paso por aquí. Un día, todo el dolor y la descomposición va a acabar. Pero no será aquí, será en la gloria futura que nos espera.


Pablo entendía perfectamente esta realidad y escribió a los creyentes en Roma que atravesaban el fuego de la prueba: “Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.” Romanos 8:18 (NTV).


Así que confía en Dios. Recuerda que cualquier sufrimiento que atravieses hoy es temporal. Recuerda que Él tiene preparadas para ti cosas maravillosas y asombrosas. Recuerda que este no es tu hogar permanente. Confía en la bondad de tu Padre que te ama. 


Paso de Acción:



  • Tómate un tiempo para salir de tu casa, ir a un parque o a un lugar solitario donde te puedas conectar especialmente con Dios.

  • Exprésale agradecimiento por lo que Él tiene preparado para ti en el futuro. 

  • Pídele su gracia para poder enfrentar el dolor temporal que enfrentamos.