Espíritu Santo

Devocionales

Glorificará a Jesús: Transformación a través de la contemplación.


Ver su gloria nos convierte en adoradores. En Juan 4 Jesús pasó de Judea a Galilea. En el camino tuvo que pasar por Samaria. Al estar esperando el regreso de sus discípulos del pueblo de Sicar, Jesús entabló una plática con una mujer samaritana. Aunque esta mujer tenía sus problemas, ella sí pensaba en Dios. Ella estaba interesada en la pregunta de cuál sitio era el indicado para la adoración. Gerizím o Jerusalén. Jesús le contestó diciéndole dos cosas interesantes en cuanto a la adoración. Primero, que muy pronto ni iba a ser en Gerizím ni en Jerusalén. Él dijo “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre” (Juan 4:21) Le dijo que el lugar de adoración iba a ser cambiado. ¿A dónde se iba a cambiar? Ya no iba a estar localizado en una ciudad, sino en una persona. En Él, Jesús. Después de decirle esto, Jesús le dijo otra cosa importante. Le dijo que no solo sería cambiado el sitio de adoración sino la forma de la adoración. Él dijo, “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores de Dios adorarán en Espíritu y en verdad” (Juan 4:23).





Oración:


Padre, yo quiero ser un verdadero adorador. Permite que tu Espíritu Santo sea la persona que me lleve a ser ese tipo de adorador que Tú estás buscando. Quiero ser un adorador en Espíritu y en verdad. Deleitarme en tu presencia cada día de mi vida, en el nombre de Jesús, Amén.