Transformados: 7 Pilares de un Hombre con Mentalidad de Legado

Día 4 de 9 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Pilar 3: Pureza


Cuando yo era niño, dije muchas mentiras porque quería ser alguien – alguien que yo no era. Cuando era pequeño, era flaco, y con frecuencia golpeado. Otros se aprovechaban de mí. Cualquiera que ha experimentado esto sabe que esto maquina en la mente. Ellos te enfadan, y te ocasionan bastante ansiedad en situaciones sociales. Yo manejé mi ansiedad diciendo mentiras.


La gente miente porque quieren ser algo que no posee, o para evitar algo doloroso. Yo quería ser más fuerte de lo que era, y quería evitar el dolor de ser débil e inferior que los que me rodeaban, por lo que mentí. Una de las razones por las que las personas mienten es porque funciona – al menos momentáneamente. Así como una casa echa de cartón, las mentiras permanecen en pie por un tiempo, y hasta lucen bien, pero con la primera ráfaga de viento, se caen. Ese fue mi patrón a temprana edad – construir una casa de mentiras, y esperar no estar presente cuando cayera.


Recuerda, nuestro legado es nuestro patrón de conducta. Si nuestro estilo de vida es un desastre, entonces nuestro legado – lo que le dejamos a la generación venidera – también lo será. Un día despertaremos para ver a nuestros hijos repitiendo, “mejorando” nuestros pecados, siendo peores que nunca. De hecho, enseñamos a nuestros hijos a pecar. Sin embargo, como hombres con mentalidad de legado, necesitamos ver nuestra propia pureza como una prioridad para ayudar a nuestros hijos a evitar el pecado dejándoles un legado de una vida pura. Esto incluye asuntos de integridad y pureza sexual.


Dios desea que nos elevemos a Su nivel a través de Sus entándares para nuestras vidas.


Piensa En Esto



  • La pureza es el Sistema de “mudanza” de Dios; Él muda sus muebles hacia dentro, mientras saca tus cosas fuera de la casa. ¿Qué  artículos está Dios cambiado en tu interior?

  • Sin lugar a dudas, tú has experimentado cambios en ti; ¿cómo han reaccionado tu familia, matrimonio, e hijos a eso?

  • A veces tenemos luchas entre nuestros deseos, y los deseos de Dios en nosotros. ¿Qué luchas has tenido?


Elevando Tu Legado:


El deseo de Dios es el de continuar formándote, moldeándote, y discipulándote para que seas más como Jesús. Mientras más cedamos al Espíritu Santo, mayores serán los cambios.