Transformados: 7 Pilares de un Hombre con Mentalidad de Legado

Día 3 de 9 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Pilar 2: Persona


Persona es la manera en la que por lo general interactuamos con el mundo a nuestro alrededor. Pero, a menudo, nuestra persona se revela más en tiempos de crisis.


¿Quién eres en esos momentos? ¿Recurres al enojo o a la confusión, al alcohol o a las drogas, a la pornografía o al sexo ilícito? La verdad es que sin un carácter establecido, una buena actitud, y un círculo íntimo fuerte, el instinto de supervivencia surge, y te puedes hallar haciendo estupideces para lidiar con el dolor. Si tienes el círculo íntimo correcto, y una personalidad fuerte, vas a demostrar un buen carácter y una actitud positiva, reponerte, y modificar tu plan de juego.


La tragedia y la crisis les llegan a todos los hombres. Tu persona va a levantarse para seguir hacia adelante, o va a sucumbir bajo la presión. La realidad es que vas a ser golpeado; la pregunta es, ¿cuál es tu plan de juego cuando esto suceda? Cuando exprimes una naranja, no es jugo de tomate lo que sale – sólo jugo de naranja. Lo mismo sucede con todos nosotros – cuando somos exprimidos, nuestra verdadera personalidad se deja ver.


Cuando Cristo vino a tu vida, su ADN comenzó a conectarse con tu ADN. Su vida ahora está creciendo más fuerte en ti. Este crecimiento implica que tanto tú como los que te rodean deben notar un cambio en tu vida. Un cambio que está moviéndose hacia Cristo, y alejándose del Viejo hombre.


Piensa En Esto:



  • ¿Cómo ha cambiado tu persona desde que comenzaste a tener una relación con Cristo?

  • ¿Puedes darte cuenta de áreas en las que no has cambiado, pero puedes percibir a Jesús trabajando fuertemente en ellas? ¿Cuáles son algunas de esas áreas?

  • Si Cristo vive en ti, ¿cuáles son algunas maneras prácticas en las que podrías ser más como Él?

  • ¿Cuáles son algunas maneras (compasión, favor, perdón, bondad, benevolencia, y amor) en las que puedes permitir que Su gracia  brille a través de ti?


Elevando Tu Legado:


El reino de las tinieblas no le teme a Jesús dentro de ti, ¡sino que le teme a Jesús manifestándose en ti!