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Devocionales

La verdadera belleza: La belleza y la valía cuando una se siente de todo menos hermosa y válida.


Contenido devocional:


Durante el dolor reciente, hermosa no era una palabra que yo pudiera agarrar de la nada y aplicármela con orgullo. Mi cuerpo decidió romperse por completo, y causar estragos en mi aspecto externo para poder suplir mi ya maltrecho interior. Un verdadero desastre. Sobrevivía, sin más. ¿Pero sentirme bella? Nada más lejos de ello. Dios usó a mi esposo, Bryan, para enseñarme la verdadera belleza. Cuando miró más allá de mi apariencia, pudo ver mi corazón, y me señaló: “Quiero que sepas que aunque ahora mismo no te sientas hermosa, Dios quiere que te diga que lo eres. ¡Eres tan hermosa!”. Algo eterno y sagrado se arraigó dentro de mí.


Todas necesitamos una terapia de belleza interior, cualquiera que sea la forma en que se presente. Todas necesitamos que Dios use a los demás para recordarnos, de un modo genuino, que nos ven, y que somos dignas y hermosas a sus ojos, y también a los de Dios. ¿Sabes quiénes necesitan oír “Eres hermosa”? Las adolescentes inseguras, las que acaban de ser madres y las profesoras que tanto amor dan a los niños día tras día. Tu vecina y quienes se encuentran en la niebla reciente del dolor deberían escuchar que son increíblemente hermosas. Es necesario que miremos a las mujeres a los ojos —mujeres que luchan contra el cáncer, que han enviudado, que están agotadas de tanto ajetreo, que creen que su aspecto debe ser pura fachada—, y tenemos que hacerlas mirar dentro de sí mismas y susurrar: “La belleza es superficial. Sin embargo, la verdadera belleza viene del Padre”.


La verdadera belleza es permitir que Dios sea fuerte cuando tú estás acabada. La belleza es sonreír cuando tu corazón sufre. La belleza es confiar en que tu valía se solidifica en un Dios de gracia, que conoce tus pensamientos y tus temores; que te ve dar lo mejor de ti hoy, y te envuelve en Su abrazo; que hace resplandecer la luz en tu rostro y declara: “Tú ERES hermosa”.