Guía de supervivencia del coronavirus para parejasMuestra

Los diez mandamientos de la comunicación
"Pastor, después de seis años de matrimonio, necesito un recordatorio de los Diez mandamientos de la comunicación. Eso podría evitar que nos ataquemos entre nosotros".
"Pastor, tal vez algún momento puedas repasar las reglas de la comunicación con mi esposo y conmigo. Creo que sería bueno para nosotros".
Estos dos mensajes aparecieron en mi teléfono con solo un día de diferencia. No me sorprendió.
A medida que el coronavirus afecta a nuestras vidas, nuestras habilidades de comunicación se vuelven más críticas. El aumento de la presión y estrés ponen a prueba la calidad cristiana de nuestras palabras.
Creo que es por eso que estos cristianos sabios buscaron ayuda. Querían volver a lo básico para "restablecer" sus pautas de conversación, de modo que sus palabras hablaran vida y no muerte.
"En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto". (Proverbios 18:21).
¿Te vendría bien esa ayuda también? Ya sea que quieras comunicarte con amor con tu cónyugue, tus hijos o las personas al otro lado de la pantalla, estos Diez Mandamientos de la Comunicación son un excelente lugar para comenzar. Te animo a que los leas, ores por cada uno y luego des prioridad a uno o a dos en los que te gustaría trabajar esta semana.
¡Que Dios os una cada vez más!
- No intentarás "ganar".—Nuestra reacción natural/pecaminosa a cualquier discusión es ganar a toda costa. Por lo tanto, recuerda mentalmente que esta conversación se trata de amar, no de ganar. "¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de vosotros mismos? Deseáis algo y no lo conseguís. Matáis y sentís envidia, y no podéis obtener lo que queréis. Reñís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís" (Santiago 4:1,2).
- No dirás bajo ninguna circunstancia "nunca".—En nuestro deseo de ganar una discusión, normalmente mentimos. ¿Cómo? Usamos palabras como siempre y nunca. "No des falso testimonio en contra de tu prójimo". Desafortunadamente, estas son descaradas exageraciones que sólo hacen que la otra persona se ponga a la defensiva (Éxodo 20:16).
- No interrumpirás.—Cuando queremos ganar una discusión, sentimos la necesidad de interrumpirnos los unos a los otros. Queremos negar el argumento del otro interrumpiendo con nuestra versión de la verdad. "El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso". (1 Corintios 13:4).
- Eligirás tus batallas.—Compartir cada cosa que te molesta es la manera más rápida de convertirte en un criticón y en un cascarrabias. Entrega todas tus molestias a Dios pero elige qué molestias vas a compartir con tu cónyuge. "El que mucho habla mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua". (Proverbios 10:19).
- Resistirás el TOC (Trastorno Obsesivo de Comparación).—Cuando somos criticados, nuestros corazones obsesivos comparan nuestros comportamientos con los de nuestra pareja. ¿Me está sirviendo él? ¿Está siempre agradecida por lo que hago? ¿Por qué no recuerda las cosas que hago bien? ¿Ha olvidado la vez en la que...? Tristemente, el TOC es una forma garantizada de continuar el ciclo vicioso, perder el punto de vista de tu cónyuge y empeorar tu matrimonio. En lugar de eso, escucha, empatiza y pregunta: "¿Qué puedo hacer para ayudar?" (Filipenses 2:3,4).
- Te ceñirás al tema.—Nuestros corazones odian ser llamados la atención. Por eso, desesperadamente buscan otro tema al que redirigir la conversación ("Bueno, ¡tú no eres tan perfecto tampoco!" "¿Me dices esto después del día que he tenido?"). Habrá tiempo de tratar otros problemas, pero este no es uno de ellos. Céntrate en el tema que está molestando a tu pareja y ambos seréis felices más rápido.
- No escribirás (o verás el partido, o jugarás, o utilizarás tu teléfono...) y hablarás.—El amor da toda su atención al otro. Ya que a nadie le gusta ser escuchado a medias, Dios quiere que demos toda nuestra atención a nuestro cónyuge. Considera decir "Deja que termine de enviar este mensaje y te prestaré toda mi atención".
- Repitirás el argumento de tu pareja.—Cuando queremos ganar una discusión, esperamos a que haya una pausa para que podamos intervenir y lanzar unos cuantos puñetazos verbales. ¡No! En vez de eso, asegúrate de repetir con tus palabras, el punto que se acaba de decir. No añadas tu opinión. No digas que estás de acuerdo ni en desacuerdo. Solo asegura que estás escuchando y que entiendes exactamente lo que tu pareja está sintiendo.
- Admitirás tus pecados.—Para "ganar", tenemos que justificar nuestros errores. "Exageré porque tú..." "Te interrumpí porque lo que dijiste no era verdad..." etc. Pero eso solo enciende un ciclo vicioso de dolor en ambos. En vez de eso, admite sin ataduras que has pecado. Te sorprenderás de lo rápido que tu confesión trae la suya. E incluso si no lo hace, es lo correcto.
- Discutirás a los pies de la cruz.—Traer el amor de Jesús a cada conversación lo cambia todo. Mira arriba y ve al Salvador que te habla pacientemente y con gracia en tus peores momentos. Luego, mira a tu pareja. Eso te dará la humildad de hablar como un pecador, en lugar de como un santo. (Hebreos 12:1,2).
Acerca de este Plan

Las relaciones saludables ya eran difíciles. Y luego llegó el coronavirus. Este plan de cinco días es un curso espiritual acelerado para que tú y tu cónyuge no solo sobreviváis al coronavirus sino que prosperéis en medio de él.
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