Romanos 9

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Los privilegios de Israel
1Como seguidor de Cristo, digo la verdad, no miento. Además, mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo, me asegura que esto es verdad: 2tengo una gran tristeza, y en mi corazón hay un incesante dolor. 3Hasta quisiera estar yo mismo bajo maldición, separado de Cristo, si así pudiera favorecer a mis hermanos, los de mi propia etnia, 4los israelitas. Dios los recibió como hijos, estuvo entre ellos con su presencia gloriosa,#9.4 Su presencia gloriosa: Ex 24.16-17; 40.34-38. y les dio las alianzas, la ley, el culto y las promesas. 5Sus antepasados son los patriarcas, y de ellos, en cuanto a lo humano, desciende el Mesías, el cual es Dios sobre todas las cosas, alabado por siempre.#9.5 Desciende el Mesías, el cual es Dios sobre todas las cosas, alabado por siempre: Otra posible traducción: vino el Mesías. ¡Alabado por siempre sea Dios, que está sobre todas las cosas! Amén.
6No es que las promesas de Dios a Israel hayan perdido su validez; no. Lo que quiero decir es que no todos los descendientes de Israel son verdadero pueblo de Israel.#Ro 2.28-29. 7Ni todos los descendientes de Abrahán son verdaderamente sus hijos, pues Dios le había dicho: «Tu descendencia vendrá por medio de Isaac.»#Gn 21.12. 8Esto significa que nadie es hijo de Dios solo por pertenecer a cierta etnia; al contrario, se considera verdaderos descendientes solamente a los hijos según la promesa de Dios. 9Porque esta es la promesa que Dios hizo a Abrahán: «Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo.»#Gn 18.10,14.
10Pero eso no es todo. Los dos hijos de Rebeca eran de un mismo padre, nuestro antepasado Isaac,#Cf. Gn 25.21-26. 11-13y antes de que ellos nacieran, cuando aún no habían hecho nada, ni bueno ni malo, Dios anunció a Rebeca: «El mayor servirá al menor.»#Gn 25.23. Lo cual también está de acuerdo con las Escrituras que dicen: «Amé a Jacob más que a Esaú.»#Mal 1.2-3. Así quedó confirmado el derecho que Dios tiene de escoger, de acuerdo con su propósito, a quienes él quiere llamar, sin tomar en cuenta lo que hayan hecho.
Autonomía de Dios
14¿Diremos por eso que Dios es injusto? ¡Claro que no! 15Porque Dios dijo a Moisés: «Tendré misericordia de quien yo quiera, y tendré compasión también de quien yo quiera.»#Ex 33.19. 16Así pues, no depende de lo que el ser humano quiera o se esfuerce por hacer, sino de que Dios tenga misericordia. 17Pues en las Escrituras Dios le dice al faraón: «Te he exaltado precisamente para mostrar en ti mi poder y para darme a conocer en toda la tierra.»#Ex 9.16. 18De manera que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y también le endurece el corazón a quien él quiere endurecérselo.
19Pero me dirás: «Siendo así, ¿de qué puede Dios culpar al ser humano, si nadie puede oponerse a su voluntad?» 20Y tú, dime ¿quién eres para pedirle cuentas a Dios? ¿Acaso la olla de barro le dirá a quien la hizo: «Por qué me hiciste así?» 21El alfarero puede hacer lo que quiera con el barro, y del mismo barro puede hacer una olla para uso especial y otra para uso común.
22De igual manera, aunque Dios puede mostrar su ira y así dar a conocer su poder, sin embargo, ha soportado con mucha paciencia a quienes merecen ser castigados y destruidos. 23De ese modo da a conocer la grandeza de su gloria; por eso tiene misericordia de aquellos a quienes ha preparado de antemano para que participen de ella. 24Entre ellos estamos nosotros, a quienes Dios llamó, a unos de entre los judíos y a otros de entre los no judíos. 25Como dice en Oseas:
«Llamaré “pueblo mío” al que no era mi pueblo;
y llamaré “amada mía” a la que no era mi amada.#Os 2.23.
26Y allí donde se les dijo: “Ustedes no son mi pueblo”,
allí serán llamados “hijos del Dios viviente”.»#Os 2.1.
27En cuanto a los israelitas, Isaías exclamó: «Aunque los descendientes de Israel sean tan numerosos como la arena del mar, solamente un resto de ellos alcanzará la salvación, 28porque muy pronto el Señor cumplirá plenamente su palabra en toda la tierra.»#Is 10.22-23. 29Como el mismo Isaías había dicho antes:
«Si el Señor todopoderoso no nos hubiera dejado descendencia,
ahora mismo estaríamos como Sodoma y Gomorra.»#Is 1.9.
30¿Qué diremos a esto? Que los no judíos, que no buscaban la justicia, sí la alcanzaron por medio de la fe; 31y que en cambio los israelitas, que querían basar su justicia en el cumplimiento de la ley, no lo lograron. 32¿Por qué? Porque no se basaban en la fe, sino en sus propias obras. Por eso tropezaron con la «piedra de tropiezo» 33que se menciona en las Escrituras:
«Yo pongo en Sión una roca,
una piedra con la cual tropezarán;
pero quien confíe en él no quedará defraudado.»#9.33 Is 28.16; combinado con Is 8.14.

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Romanos 9: DHH23ST

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