Cómo Maximizar Tu Vida

Devocionales
Sanado

¿Crees que Dios es tu sanador? Me entristece ver que muchas personas – especialmente los cristianos – no tienen esta revelación. Muchos describen la enfermedad como una herramienta de enseñanza que Dios utiliza o como la consecuencia del pecado, pero si esto fuera cierto, ¡todos estaríamos enfermos y muriéndonos!

Job es alguien muy interesante a quien estudiar sobre el tema de la enfermedad. La acusación y acciones de Satanás, la misericordia de Dios, las experiencias de Job y los consejos de aquellos que se llamaban a sí mismos ‘consoladores’, juegan un gran papel en esta historia casi shakesperiana de pérdidas repentinas y devastadoras.
Los amigos de Job tenían diferentes versiones sobre porqué toda su vida se había arruinado. Uno decía que la enfermedad de Job era su propia culpa, porque si no lo hubiese sido, Dios le habría sanado. Otros intentaban convencerle de que su enfermedad era la voluntad de Dios.

Ninguna de estas ideas son verdad si pensamos en Dios y en su sanidad. Uno de los muchos nombres de Dios es “Jehová Rapha” – el Señor Sana. En Éxodo 15:26 declara: “Yo soy el Señor, quien te sana.” La voluntad de Dios para nosotros es que seamos sanados y hechos completos; que no falte nada, que nada esté roto.

Job se negó a rebajar su creencia al nivel de su experiencia. En vez de eso, decidió mantenerse firme en Aquel que sabía que Dios era. El resultado de ello fue sanación total y la restauración de todo lo que había perdido por dos.
Recuerda que Juan 10:10 dice que Satanás SÓLO viene a robar, matar y destruir, pero Jesús nos dio un pacto mejor – no la ley, sino la gracia. Jesús proveyó para nosotros una vida rebosante y de abundancia para ser disfrutada sin medidas. La enfermedad es parte de la maldición (Deuteronomio 28); la salud y la plenitud pertenecen a la vida bendecida.

¿Estás enfermo? ¿Has recibido malas noticias del médico? ¡Tengo buenas noticias! La sanidad está a mano, en las manos de TU Sanador. Permite que la Palabra de Dios restaure tu cuerpo a medida que te inclinas y apoyas en Sus brazos eternos.

ORACIÓN: Padre, Tú eres mi sanador. Sé que todo lo puedes hacer y, que ninguno de Tus propósitos puede detenerse. Como Job, te miro a Ti para mi sanidad y confío en que Tú cuidarás de mí – espíritu, cuerpo y alma.