Cómo Maximizar Tu Vida

Devocionales
Sano

La Biblia es un manual completo, lleno de la sabiduría divina de Dios, que trae salud y plenitud. Vivir una vida saludable va más allá de nuestro cuerpo físico, también incluye cada aspecto de nuestra vida, como es la edificación de relaciones y actitudes sanas.
¿Crees que tener buena salud está dentro de la voluntad de Dios para tu vida? ¡Yo sí lo creo! La buena salud siempre ha sido una amiga muy cercana del plan de Dios para mi vida, pero hasta hace unos años, no me dí cuenta que el no estar cuidando de mi propio cuerpo podía ser un obstáculo para los propósitos de Dios en mi vida. ¿Cuánto valor le das a tu salud y bienestar?

La voluntad de Dios para ti es salud, no enfermedad. Sin embargo, cuando estás enfermo, Dios es tu sanador. Siendo honestos, no conozco a nadie que no haya tenido que luchar con una enfermedad física y no haya sido desafiado. Y, a pesar de esto, la única verdad que prevalece es que tenemos un Nombre que está muy por encima de cualquier otro (Efesios 1:21). Ante el Nombre de Jesús, el nombre del cáncer, de la depresión, de la enfermedad del corazón, de la enfermedad mental, de la diabetes, de la enfermedad crónica, de la adicción y de cualquier otra enfermedad debe arrodillarse. Si tú estás luchando con cualquier tipo de enfermedad o incapacidad física, las maravillosas noticias son que ¡Dios está de tu parte! Su voluntad para ti es salud y plenitud y, Su deseo es que no te conformes con menos. Te animo hoy a que no permitas que una deficiencia física o emocional te sobrecoja. Dios es realmente tu fuente de salud y Su Palabra está llena de ‘medicina’ para tu recuperación. Toma tu medicina hoy y medita en las Escrituras, ya que éstas llenarán tu cuerpo de vida a medida que alimentas tu alma con ellas.

Aquí van algunos versículos con los que alimentarte hoy: Isaías 53:5, Salmos 100:3, 139:14, Proverbios 17:22, Mateo 12:15 y Juan 10:10.

ORACIÓN: Declaro el Nombre de Jesús sobre toda enfermedad y dolencia. Escojo la vida, no la muerte; la bendición, no la maldición. Declaro con fe en Tu Palabra y por la obra en la Cruz que soy sanada por completo, desde hoy y para siempre.