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DÍA 2 DE 5

Estamos en crisis

¿Alguna vez te has detenido a pensar cómo los medios populares retratan a los hombres? A menudo, el espejo que nos ofrecen es distorsionado: hombres débiles, ineptos, egoístas o incluso peligrosos. En la cultura actual, parece que menospreciar al varón se ha puesto de moda, etiquetando la masculinidad como algo intrínsecamente «tóxico». Sin embargo, esta visión contrasta profundamente con el diseño y el propósito de Dios para los hombres. La crisis que vemos a nuestro alrededor —desde el bajo rendimiento académico de los niños hasta problemas sociales más graves— nos obliga a preguntarnos: ¿Qué está sucediendo con nuestros hombres y jóvenes? Esta no es solo una cuestión cultural, es una llamada urgente a redescubrir la verdad bíblica sobre la hombría.

La Palabra de Dios nos da una imagen muy diferente de lo que significa ser un hombre. Lejos de la debilidad o la opresión, la masculinidad bíblica es un llamado al liderazgo que sirve, la responsabilidad y la fortaleza con propósito.

Dios le dio a Adán la tarea de labrar y cuidar el huerto, un claro mandato de mayordomía sobre la creación (Génesis 2:15). Este es un llamado a la acción productiva, no a la pereza o la ineptitud.

En lugar de egoísmo y peligro, se nos llama al amor sacrificial. El estándar más alto lo encontramos en Cristo, quien amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. La verdadera hombría es que el esposo ame a su esposa de la misma manera (Efesios 5:25). Esto no es un llamado a dominar, sino a dar la vida por el bienestar de otro.

La crisis que vemos con el impresionante aumento de la criminalidad y la deserción educativa de los varones nos recuerda la importancia vital de la presencia paternal activa. La Biblia exhorta a los padres a criar a sus hijos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4). La guía, la enseñanza y el modelaje de un padre piadoso son fundamentales para el futuro de la siguiente generación y, de hecho, para la salud de toda la sociedad. La ausencia de este liderazgo positivo deja un vacío que a menudo se llena con dolor y disfunción.

El futuro no está en el desprecio de los hombres, sino en su redención y restauración al propósito de Dios. El desafío para cada hombre es rechazar la caricatura cultural y abrazar el diseño divino: ser un líder siervo, un protector, un proveedor sabio y un padre presente.

Padre, te pido que despiertes en mi corazón nobleza e integridad que te reflejen. Ayúdame a rechazar el estereotipo cultural y a vivir una masculinidad fuerte, amorosa y responsable. En el nombre de Jesús, amén.

Acerca de este Plan

El Código

Nuestro mundo necesita hombres, pero no de cualquier tipo, sino del que entiende y acepta el singular llamado que Dios le ha dado en su rol de varón, esposo, padre y líder. En este devocional basado en el libro «El código» de Mark Henry (Editorial Portavoz), encontramos un audaz plan de acción para hombres piadosos.

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Apasionado por seguir a Jesús hasta sus últimas consecuencias, Mark Henry ha ayudado a establecer iglesias en distintas regiones de los Estados Unidos y África. Mark ha comunicado el evangelio a millones de personas en todo el mundo y ha ayudado en la formación espiritual de miles de pastores. Para más información busca el libro «El código: 12 prioridades que todo hombre debe conocer» de Mark Henry (Editorial Portavoz) en https://www.portavoz.com/el-codigo