Legado De FeMuestra

Semilla de Visiones
Los sueños son el lenguaje del espíritu, la chispa que enciende nuestro propósito y da sentido a la existencia. Un corazón lleno de sueños rebosa esperanza y gozo, liberándonos del desánimo. Quien sueña está enfocado y conmovido por su propósito divino, y al compartir su pasión, inspira a otros. Los sueños son puentes entre el hoy y el mañana, ligados a la misión que Dios nos confía. Nos impulsan con ilusión y nos motivan a vivir con integridad, anhelando verlos hacerse realidad.
Soñar despierta nuestras capacidades innatas, esos talentos que Dios nos dio para florecer. Un sueño grande, inspirado por la voluntad de Dios, exige más de nuestro potencial. Ordena nuestras decisiones, ayudándonos a discernir a qué renunciar para avanzar con claridad. Nos convierte en arquitectos de nuestro destino, no solo espectadores, guiados por la mano divina. Nos conecta con lo correcto, buscando compañía que edifique, y nos enseña a depender de Dios, no de nuestras fuerzas. Los sueños se traducen en metas claras, pasos firmes hacia el futuro que anhelamos.
No hay edad para soñar. Jesús, a los 12 años, ya mostraba su pasión en el templo. Los sueños son únicos, nacen del corazón y pueden encenderse por algo tan simple como una noticia que nos impacta de manera especial. Soñar es imaginar hoy lo que veremos mañana. Y este proceso puede empezar incluso antes de nacer, como un padre que ama a sus hijos antes de conocerlos, preparándose para llenarlos de visión, siempre bajo la dirección y el amor de Dios.
Los sueños se forjan con carácter y valores firmes, enraizados en la guía divina. No se trata de acumular riqueza, sino de ser fieles administradores de lo que Dios nos confía (Mateo 25:21). Dios nos llama a la grandeza de cumplir Su propósito. Como padres, podemos percibir destellos del plan divino para nuestros hijos e inspirarlos. El éxito es alcanzar aquello para lo que fuimos creados. Dios siempre supera nuestros sueños (Juan 14:12).
Nadie nace con un sueño fijo; estos crecen y se cultivan, de la mano de la voluntad divina. Debemos aprender a confiar en lo que Dios puso en nosotros, superando las voces de rechazo. Lo esencial es aferrarnos a la alegría que brota del corazón y a una visión que nos impulse, como Jesús desafió a sus discípulos a ser luz para el mundo (Hechos 13:47). Los sueños son una brújula que marca el rumbo. Luchemos por ellos, confiando en que Dios nos lleva más allá de lo imaginable y alinea nuestros deseos con Su propósito.
Oración Guiada:
"Señor, enciende en mí una pasión que despierte mis sueños. Ayúdame a encontrar la alegría y el propósito que Tú has sembrado en mi corazón. Dame fortaleza para enfrentar los retos y rechazos, forjando mi carácter en la fe. Que pueda caminar confiando en Ti, aunque el camino sea oscuro, y que mis sueños se alineen con Tu voluntad divina. Revélame Tus planes y ayúdame a ser un fiel administrador de los dones que me has dado. Amén."
Adelanto Día 2:
Mañana exploraremos cómo descubrir el propósito único que Dios ha tejido para nosotros y cómo identificar los dones que nos ha confiado.
Acerca de este Plan

Este plan de 3 días te guiará a cultivar los sueños que Dios ha sembrado en tu corazón, descubrir tu propósito divino y fortalecer tu fe a través del poder de tus pensamientos. Explora cómo la visión, los dones y una mente renovada te conectan con el plan de Dios, animándote a vivir con esperanza, integridad y una relación más profunda con Él cada día.
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Nos gustaría agradecer a Vendimia Church por proporcionar este plan. Para obtener más información, visite: vendimia.my.canva.site/ven
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