Completo En Cristo

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Devocionales

«¿Cuál es tu identidad?»

De gran importancia para todo hijo de Dios, es comprender y desarrollar su identidad en la persona viva y glorificada de Cristo, el hijo primogénito de Dios exaltado sobre todo y todos. Más que una identidad derivada de un sistema religioso de creencias, la identidad en Cristo deberá definirse en cada hijo de Dios, como aquella que, por medio de la renovación del entendimiento, permite identificarse con la persona de Cristo, en quien ahora existe y vive por su propia vida y existencia. Al haber quedado unido a Él, desde el momento en que fue engendrado por el Padre, se convirtió en un hijo de Dios, con los derechos y cualidades que emanan de la genética y posición, que por gracia, nos ha sido concedida.

La mentalidad humana, formada en base a saberse merecedor o posicionado, por el alcance de méritos propios, batalla en entender el perfecto sacrificio de Cristo y los beneficios derivados del mismo, para todo aquel que crea en el plan eterno, realizado y consumado en la persona de Cristo. Quien, obedeciendo todo lo requerido por la perfección del carácter divino, que exigía la Ley, se presenta como un sacrificio perfecto y agradable al Padre, quien, como pago a tal hecho, ha dejado los cielos abiertos, para el perfecto y justo Jesucristo. 

Jesucristo por merito propio ha ganado todo el reconocimiento, posición y honra para toda la eternidad sobre todo lo creado. Él se ha sentado como el Rey glorioso, a la diestra del Padre y se le ha dado la posición y función de cabeza de su cuerpo, la iglesia, que ha quedado unida a Él en una unión espiritual indivisible. Cristo ha hecho participe de su llenura a la iglesia,  que contiene toda la riqueza que en Cristo existe.

Los que estamos en Cristo, sin saberlo de inicio, hemos sido hechos participes del deseo del Padre de reconciliarnos en su Hijo; y también, reunirnos o hacernos parte de Él mismo para que el propósito eterno se lleve a cabo, ¡somos privilegiados! Él nos escogió para vivir para Él, viviendo a su vez, Él a través nuestro, y por lo tanto, ser instrumentos de la expansión del reino eterno en la Tierra.