No estoy bienMuestra

Manejar el estrés y las preocupaciones puede hacerte sentir como que estás haciendo malabarismo con platillos. Mientras solo tengas dos o tres, lo estás haciendo bien. ¡Puedes manejarlo! Pero luego tienes cuatro o cinco platillos que tienes que mantener girando, y la situación se vuelve más desafiante. Para cuando tengas seis o siete, bueno... mejor olvídalo.
Todos tenemos nuestros límites. ¡Cada persona puede manejar solo una cierta cantidad de estrés! Y cuando alcanzas tu capacidad máxima de tensión, eres como una caja de cartón con demasiadas cosas en su interior, vas a sentir que te desarmas.
Cuando esto sucede, lo primero que debes recordar es no ser demasiado duro contigo mismo. La vida no será estresante todo el tiempo, y tú no eres malo o débil por estresarte demasiado. Todos necesitamos un descanso de vez en cuando. Todos necesitamos ayuda.
Lo que es aún más importante recordar es que Dios nos ofrece un lugar seguro cuando estamos estresados y preocupados. Podemos sentir que nos estamos quedando sin esperanza ante cualquier desafío que estemos enfrentando, pero Dios no tiene límites para la esperanza. Cuando sentimos que ya no tenemos energía, Dios nos levanta.
Los escritores de los Salmos hablan mucho de "mirar a Dios". Básicamente, significa que decidieron dejar de mirarse a sí mismos para resolver todos sus problemas y comenzaron a mirar a aquel que puede guiarlos en la dirección correcta.
Escrituras
Acerca de este Plan

Analizaremos cuatro grandes factores de estrés con los que todos lidiamos, y veremos cómo las palabras de Dios pueden darnos tranquilidad, orientación y ayuda con cada uno de ellos. Hablaremos de lo que Jesús te ofrece cuando no estás bien, lo que Dios quiere que sepas cuando la gente te rechaza, qué hacer cuando no es fácil hacer lo correcto, y veremos lo que Dios tiene que decir cuando estamos preocupados.
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