Emanuel - Dios Con Nosotros

Devocionales

No te escondas de tu Creador


Dios en el Antiguo Testamento:


Veamos la experiencia vivida por Adán. Dios lo formó del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida (Génesis 2:7). Lo hizo un alma viviente, a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26). Esta es una demostración de cómo Dios ama la vida del hombre y disfruta estar con nosotros. Un día al anochecer, Dios estaba caminando por el Jardín del Edén y llamó a Adán para hablar, pero la Biblia dice que Adán se escondió. Estaba avergonzado, no se sentía digno. Pero Dios no lo abandonó: "hizo túnicas de pieles y lo vistió". Muchos sienten que Dios fue malvado al expulsar a Adán del jardín, pero Dios estaba salvando su alma de una eternidad en pecado. Dios le dio una nueva oportunidad a Adán para que entendiera: estoy contigo, pero ¿tú también quieres estar conmigo?


Jesús en el Evangelio:


Veamos la experiencia vivida por Zaqueo. Un hombre rico, con una posición importante en la sociedad, bien podría seguir su vida como era, pero su alma sentía un ardiente deseo de saber quién era Jesús. Al enterarse de que Jesús pasaría por la ciudad, corre y se sube a un árbol para poder ver a Jesús entre la multitud. No se esconde. ¿Sabes cuál fue el resultado? Jesús mira a Zaqueo, lo llama por su nombre y dice que le gustaría posar en su casa. Qué encuentro tan maravilloso. Qué vida tan transformada. Jesús declara: "Hoy ha venido la salvación a esta casa" (Lucas 19:9). Allí Jesús le testificó a Zaqueo que Dios estaba con él, y Zaqueo también eligió estar con Dios.


El Espíritu Santo en nuestras vidas:


Era el año 2000, tenía 18 años, cuando conocí a esa joven que ahora se convertiría en mi esposa y madre de mis hijos, fui guiado a asistir a la iglesia. Al principio todo era parte de un compromiso social, un nuevo grupo de amigos que había formado. Pero Dios empezó a hablar a mi corazón, parecía que cada alabanza cantada y cada predicación estaba dirigida hacia mí. Sentí mi corazón arder con fuego como nunca lo había sentido. Mi vida empezó a cambiar, algunos hábitos ya no tenían sentido para mí. Pero aún tentado por la vieja naturaleza de la razón y la carne, traté de esconderme de Dios. Llamé al pastor de la iglesia para hablar, le expliqué lo que sentía y le comenté que estaba pensando en "disfrutar" mis primeros años universitarios y todo lo que el mundo tenía para ofrecer antes de comprometerme a servir a Dios. El pastor, guiado ciertamente por el Espíritu Santo, me hizo una sola pregunta: "¿Cómo sabes que vas a cumplir 20 años?" Esa palabra entró directamente en mi corazón y fue como una sentencia de por vida. Allí, Dios dijo que estaba conmigo y me preguntó si quería estar con Él. Dos años después, justo antes de cumplir los 20, fui a un retiro de la Iglesia en otra ciudad. Uno de los pastores que estaba allí y no sabía de mi historia me llamó a orar y durante la oración habló en profecía: "hijo mío, si estás aquí hoy, todavía vivo, es porque no te escondiste de tu Dios, y aceptaste Su llamado".


Dios también tiene un gran proyecto en tu vida. Confía en Él. Camine con Él. No se esconda de su Creador.