No Todo Sufrimiento Es Consecuencia De Haber Pecado

Devocionales

También Sufrimos Por Propósito


Normalmente suele suceder que en momentos de tribulación o aflicción quienes están a nuestro alrededor pueden fácilmente juzgarnos y señalarnos, asumiendo que el sufrimiento por el que atravesamos es por consecuencia de haber pecado.


Le sucedió a Job, Dios mismo fue quien autorizó a satanás afligirlo. Fue Dios mismo el autor intelectual de su sufrimiento; con un propósito claro, el de mostrar su gloria en la vida de este hombre a pesar de todo lo que le aconteció; con el propósito de ejemplarizarnos a nosotros en qué consiste persistir en medio del sufrimiento para que su voz se haga audible e incluso Él visible en nuestra vida a través de la manifestación de su gracia, su sabiduría y su poder en esos momentos donde creemos hemos sido abandonados; además, con el propósito de revelarnos su grandeza y su majestuosidad, su amor y su bondad, sin que nos quede la menor duda de que somos sus hijos, que nada escapa de su voluntad y que todo lo que vivimos está bajo su control. 


Cuando Job fue afligido, sus amigos, aquellos que acudieron en su socorro "supuestamente", añadían más y más dolor con sus palabras; que aunque totalmente alienadas a la verdad no dejaban de tener un tinte de acusación, no por las palabras que hablaban sino por las intenciones de su corazón, acusando a Job de haber pecado, pues no encontraban otra razón para argumentar la magnitud de su sufrimiento. 


¡Tanta verdad que hablaron acerca de Dios, pero cuánto les hacía falta conocer su Soberanía! ¡Cuánta religiosidad!


Job perdió a sus hijos, los bienes, la salud y todo el bienestar del que gozaba; excepto a su esposa, quien también en lugar de ser un apoyo pretendía aumentar la aflicción. (Ver Job 2:9-10).


También sufrimos con propósito y no necesariamente porque hayamos pecado; no todas las tribulaciones son producto de la desobediencia a Dios. Esta vida es un campo de entrenamiento y preparación; así que, sea de la forma que sea que pasemos por tribulación o aflicción, Dios es quien lo ha permitido, sea a través de las circunstancias, las personas, las pruebas o incluso del mismo satanás. Las tormentas llegan, estemos cimentados o no sobre la Roca "Cristo Jesús", la ventaja obviamente de estar cimentados en Él, es lo que le da propósito a cada prueba y tormenta que enfrentamos, incluso, a cada ataque de satanás y sus huestes de maldad; Dios es Soberano.