Sembrando Con Fe.

Día 3 de 3 • Ver la lectura de hoy

Devocional

Dar de gracia, lo que de gracia recibiste. 


Naturalmente damos de acuerdo al fruto que producimos y lo que somos es lo que producimos. El ejemplo más claro de esto es que un árbol de manzanas no puede producir naranjas u otra cosa que no sea manzanas, no puede producir algo diferente a su naturaleza y lo mismo pasa con nosotros, no podemos ofrecer algo que no somos. Un árbol bueno no va a producir fruto malo y un árbol malo no va a producir fruto bueno, porque no es su naturaleza. Jesus lo dijo muy claramente “Por el fruto los conocerán”. 




Quizá en la vida has recibido dolor, ataques, engaños, traiciones y crees que eso es lo único que tienes para ofrecer pero en realidad no necesitas propagar más daño, cuando hablamos de dar de gracia lo que de gracia hemos recibido debemos dirigir nuestro enfoque y mirada a Jesus, Jesus es el único que ha otorgado todo, su naturaleza es dar y en estricto sentido la gracia es un regalo inmerecido que solo Él puede otorgarnos, debes pensar ¿Qué me ha dado Jesus? ¿Qué recibí de gracia de Él? Lo primero en la lista es el perdón y lo segundo es Salvación, dar de gracia lo que de gracia has recibido tiene todo que ver con estas dos cualidades, ¿Podrías desearle a alguien que te ha dañado la salvación? En lo natural la respuesta es difícil y la realidad es dura porque quisiéramos que pagará el daño causado, pero ahora céntrate en ti, es cierto que no somos perfectos y cometemos errores y pecados ¿Quieres ser medido con la misma medida que mides los errores del otro?




Cuando miramos a través de los ojos de Jesus resulta más sencillo dar pues se desarrolla en nosotros  un carácter Cristo-céntrico que nos lleva a ser como Jesús es, Él siempre enseño sobre dar antes que recibir el primero sirvió y después fue servido, Él primero nos amó y por eso lo amamos después, nos perdonó antes de arrepentirnos y nos regaló gracia sin antes merecerla. Hoy te invito a que analices que es eso que recibiste de gracia y que te está costando dar de gracia, cualquiera que sea el obstáculo que te impide dar debes vencerlo, pues después de soltarlo y darlo tu recompensa te será entregada.