Sembrando Con Fe.

Dia 1 de 3 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

 Dios nunca nos pedirá nada sino es para multiplicarlo. 


¿Alguna vez Dios te ha pedido que des un paso de Fe? Para la vida de un cristiano no es extraño encontrarnos con pruebas que nos harán crecer en nuestro carácter, madurez y fe. En realidad todos los días vivimos con la continua expectativa de milagros, pero para experimentarlos es necesario estar en la línea del límite; justo donde perdemos el control y se lo cedemos a Dios para reconocerlo como un Dios soberano, bueno y fiel.




Hace un par de días me enfrente a una situación que alimento mi fe, debo reconocer que al principio me dio miedo e incertidumbre porque estaba a punto de soltar mi seguridad y mi control a Dios, pensé por un momento ¿Y si no me responde? ¿Y si olvida mi obediencia? Son dudas que podemos tener justo cuando Dios nos está pidiendo entregarle algo y es que no podremos hablar de las maravillosas obras que Dios hace sino nos atrevemos a obedecerlo y superar el miedo, algo que aprendí en ese momento es que Dios no te va a pedir algo sino es para multiplicarlo, especialmente en tema de economía y esto tiene todo el sentido lógico del mundo si lo vemos como el dueño total del oro y la plata, el cielo y el mar, el aire y la tierra, si fue el quien creo todo ¿Para qué nos pide solo una porción pequeña? Según el libro de Malaquías es para abrirnos las ventanas de los cielos. 




Y eso justo es lo que me sucedió a mí, un domingo cuando atravesábamos dificultades en la iglesia para hacer pagos de renta, Dios hablo claro a mi vida, mi cartera no contaba más que con $200 pesos, cubrí mi diezmo y mis pagos personales y mis tarjetas estaban al límite, de pronto escuche ese susurro “Pruébame ahora en esto” parece una locura pero lo hice, entregue todo lo que tenía, ni siquiera el 10% de lo que tenía, lo entregue todo y decidí dar el paso de fe, sin enfocarnos en la cantidad mi “seguridad” estaba en esos $200 pesos para sobrevivir la semana completa, mi coche no tenía más que medio tanque y durante la semana tenía que recorrer varios kilómetros estaba frente un aparente aprieto, pero Dios estuvo conmigo y Él fue fiel, esa semana solo utilice tres días mi coche y la aguja siempre marco en el mismo lugar en el medio tanque, no mentiré lo primero que pensé fue “Oh no, ya se descompuso” sin embargo Dios vino a susurrarme “Te estoy abriendo las ventanas de los cielos” y entonces ahí sucedió y comprobé que Dios siempre está obrando, mi fe fue a un nivel más alto pues comprobé y probé al Dios del que tanto hablo, fue necesario ir al límite para ver el poder de Dios. ¡Confía! Cuando Dios te lleve al límite ten la seguridad de que Él tiene un plan para bendecirte.