La armadura de Dios

Día 5 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocionales
Definimos la fe con este simple significado: actuar como si Dios dijera la verdad.



La verdad es la bisagra sobre la que descansa todo el tema de la vida llena de fe. Si no conoces la verdad, nunca podrás saber realmente cómo actuar en conjunto con ella. Así que la verdad del carácter de Dios y Su Palabra proporciona el marco que permite que nuestra fe florezca y prospere.



La verdad de Dios es lo que hace que valga la pena tener fe en Dios. Sin la verdad, no tenemos nada sólido para colgar nuestro escudo de fe. Así que conocer la verdad de Dios y la verdad sobre Dios como se revela en su Palabra es crítico si queremos vivir nuestra fe responsablemente, y experimentar los beneficios de estar protegidos por nuestros escudos.



Cualquier discusión sobre la fe estaría incompleta sin destacar la importancia crítica de escuchar la voz de Dios con claridad y precisión.



Si no somos cuidadosos, la fe puede fácilmente convertirse en un comportamiento imprudente, impulsivo, incluso imprudente y peligroso, hecho en nombre de la fe. Pero la verdadera fe siempre debe ser construida directamente sobre los cimientos de la Palabra escrita de Dios, ya que Su Espíritu te lleva a aplicarla a tu vida. ¿Cómo describirías la diferencia entre la fe y la insensatez? ¿Qué es lo que impide a alguien cruzar la frontera entre las dos?



Como creyentes, tenemos el privilegio de conocer Su dirección para nosotros mientras la buscamos en oración. Él será fiel para mostrarnos la verdad, para darnos su dirección para el siguiente paso que debemos dar. De hecho, estar seguro y afirmado en ese próximo paso es fundamental para ayudarnos a mantenernos equilibrados mientras seguimos un estilo de vida protegido por el escudo de la fe.



Una vez que conoces claramente la verdad de Dios o la promesa de Dios con respecto a un asunto, es hora de avanzar de una manera que sea congruente con ella. Escuchen con atención, sus sentimientos nunca pueden ser el factor determinante final de sus acciones. Los sentimientos cambian y están sujetos a estímulos externos. Las acciones realizadas con fe deben estar ancladas en algo más sólido y fijo.



Nuestro Dios es verdadero y vale la pena seguirlo.



Él siempre está ahí, superando a Satanás en fuerza, para escuchar nuestras preocupaciones, reafirmar sus intrépidas promesas y darnos la siguiente luz que necesitamos para caminar firmemente en su dirección. Escudos arriba, soldados. Estamos caminando por la fe.