La armadura de Dios

Día 2 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocionales
Pablo no estaba pidiendo en oración que los creyentes de Efesios recibieran su herencia abundante de riquezas espirituales, bendiciones, poder y autoridad, sino que estaba pidiendo en oración para que ellos se dieran cuenta que ya eran de ellos. Como cristianos, ellos ya poseían esas cosas, al igual que nosotros. Pero hasta que ellos se dieran cuenta, ¿Qué bien podrían lograr?



En realidad, la armadura espiritual que él describe en Efesios 6 es simplemente una repetición de, en otras palabras, lo que Pablo ha estado explicando en la primera parte de la carta. ¿Cómo podrían "ponerse" u "obtener" cosas que ellos no sabían que ya tenían? El primer paso para ellos, y para nosotros, es utilizar los recursos espirituales que nos han sido dados, es tener nuestros ojos espirituales abiertos para que podamos verlos.



La historia de Eliseo y su sirviente con discapacidad visual en 2 Reyes 6 es una de mis historias favoritas en la Biblia. El escenario es una batalla a punto de suceder entre el Rey enfurecido de Aram y la nación de Israel.



El sirviente de Eliseo lo vio. Primero el sólo pudo ver al enemigo, lo que probablemente no le dejó con otra respuesta mas que el miedo y la ansiedad.



Pero luego, él inmediatamente se sintonizó con una realidad espiritual que cambió el juego: había más a su favor de lo que él pudo haber imaginado. Lo que sus ojos físicos podían ver no coincidía con lo que ellos no podían ver. La oración de Eliseo lo ayudó a tomar conciencia de todos los recursos y la fuerza que había de su lado para luchar contra el enemigo.



Para tener confianza y ser victoriosa, tú también debes poder "ver".



En Efesios 1, Pablo, acentúa solo algunos dones que Dios nos ha dado. Hay muchos más, y cada uno se conecta específicamente con tus armas y armadura espiritual. La primera clave para entender como todo encaja dentro de tu habilidad para detener al Enemigo es la visión. No puedes usarlos si no puedes distinguirlos completamente, si no eres consciente de su disponibilidad y de su importancia para librar con éxito la guerra contra el enemigo.



La victoria comienza aquí. Empieza hoy. Empieza con una oración por visión.



Así que únete a Pablo pidiéndole al Señor que abra más tus ojos para que no solo puedas detectar la actividad del Enemigo, sino que también puedas estar completamente consciente de lo que Dios te ha dado para desarmarlo y derrotarlo en tu vida.