Al 100 % La Vida Que Dios Tiene Para Nosotros

Devocionales



Vivir en Él


Las palabras que el apóstol Pablo le dijo a la gente de Atenas, capital de Grecia, fueron: “puesto que en Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17:28). En esta frase Pablo arremete contra la idea de creer en un Dios limitado a una simple experiencia religiosa. Fuimos llamados a una intimidad con Dios, a la naturalidad de la relación amorosa con nuestro Padre celestial.


¡Qué fácil reducimos a Dios a la experiencia de una reunión de domingo, a la práctica de reglamentos y principios! Pero ese no es el plan que nuestro Dios tenía en mente para con nosotros. Fuimos llamados a una comunión íntima con Él, a un nivel de relación donde Cristo es mío y está en mí, y yo soy de Él y me hallo en Él. Es una pertenencia mutua.



  • Dios no es algo en lo que pienso, sino que me ha dado Sus pensamientos para que llene mi mente de ellos.  

  • Dios no es alguien que ocupa un espacio en mi vida, sino Aquel a quien le di el trono de mi corazón y le permito llenar todo mi ser.  

  • Dios no es una lista de repuestas, no es una declaración de ética o de verdades, sino que es la vida misma.




Es más que religión, es relación. Vivir, movernos, existir en Cristo, debe ser algo natural, porque Dios es nuestra naturaleza.


Hace tiempo un maestro de mi adolescencia me dijo que “un camino para la comunión con Dios era hacerme la siguiente pregunta: ¿Qué haría Jesús?, ante cada disyuntiva que se me planteaba en el camino”. Al tiempo, me encontré lleno de discusiones internas acerca de lo conveniente o no de cada decisión, y me llené de reglas. Terminé creyendo que entendía completamente a Dios.


Valoro el consejo que me dio aquel maestro, pero la verdad, es que, si voy a hacerme una pregunta de ese estilo, debería ser:





  • ¿Podría tener esta actitud que tengo con Jesús?  

  • ¿Se quedaría Jesús sentado a mi lado mientras veo esta película?  

  • ¿Entraría Jesús conmigo a este lugar y participaría de lo que yo hago?




Jesucristo está conmigo todos los días hasta el fin.


Movernos con Él, vivir con Él, conversar lo que sea delante de Él.


Tener una relación que surge de la certeza de Su Presencia constante cerca de nosotros.


Eso es “vivir en Él”. 




Oración: 


Señor Jesús, Tú eres mi identidad. Te adoro en este día y te dedico mi vida. Ven conmigo a trabajar. Viaja conmigo en el tren. Siéntate a mi lado en la universidad. Acompáñame al tiempo de recreación. Elijo movernos juntos. Te elijo a ti.