Una Fe Confrontada

Devocional

La experiencia de una fe sin dudas 


La duda es la falta de determinación ante varias posibilidades de elección sobre creencias, noticias o hechos.


Generalmente todos hemos experimentado pequeños momentos de dudas, como por ejemplo, cuando confesamos con nuestra boca una promesa de Dios y al instante se nos viene a la mente una situación totalmente contraria a lo que Jehová nos dice en su Palabra.


Sobre experimentos y fórmulas químicas podría compartirles mucho pues gracias a la misericordia de Dios es a eso a lo que me dedico pero en cuestiones de fe es una experiencia y un trato personalizado que Dios tendrá con cada uno de nosotros y nunca su manifestación es igual. 


Jehová respondió a Job, desde un torbellino y aunque era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, la experiencia por la que tuvo que pasar para llegar a escuchar a Dios fue fuerte.


Compartiré con ustedes la pequeña experiencia que me llevó a experimentar una fe sin dudas. 


Mi vecina y hermana en Cristo, hacía 10 años que había sufrido un derrame cerebral y desde aquel día había quedado impedida para movilizarse. 


Una mañana, antes de ir a la iglesia, pasé a saludarla y, más tarde, al estar dentro del templo, recibíamos una palabra sobre Hebreos 13: 7-8 (RV60) “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” En ese preciso momento, vino a mi mente mientras oraba el siguiente pensamiento: ¿Por qué si la palabra de Dios dice que tú no cambias, ahora tus discípulos no sanan como lo hacían antes?


Hermanos no les recomiendo que cuestionen a Dios, porque creo que en ese preciso instante se realizó una agenda para que yo pudiera experimentar aquellas palabras que Jehová le dijo a Job 38:2 (RV60) “¿Quién es ese que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?”. En ese mismo año, 6 días después de mi cumpleaños número 25, sufrí un derrame cerebral, llamado por los médicos “ECV (evento cerebrovascular) del adulto joven”. 


Cualquiera diría: "fue un castigo divino" y muchos lo hicieron; pero en cuestiones de fe no hay nada que Dios no utilice para nuestro bien. Lo primero que hice al salir del hospital fue hacer un ayuno y confesar con mi boca que por el poder de la Sangre de Jesucristo sería restaurada y confiando en las palabras de mis Pastores me marché creyendo. Gracias a Dios, hoy puedo decir que estoy igual y mejor que antes. Mejor porque ahora sé que cada palabra de Dios se cumple; pero no te voy a mentir diciéndote que mi proceso de aprendizaje fue fácil y rápido, porque no lo fue.