Jeremías en 3,2,1… El Plan Perfecto.

Devocionales

Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.  


Salmos 37:3-4


He conocido personas que hablan de querer partir rápido de este mundo, manipulan un poco la idea de que "no somos de este mundo", talvez para saberse un poco más santos que por salir del apuro de los problemas que nos rodean.


Sin embargo, Dios nos manda lo contrario; al pueblo de Israel durante el cautiverio de Babilonia, les ordenó orar y prosperar en la ciudad que los apresaba (Jeremías 29:4-7); Jesús nos dice que nosotros somos de aquí y Él de arriba (Juan 8:23), nos hace la afirmación de que no pertenecemos al mundo, pero no nos aparta del mundo.


Establecerse no se refiere solo a "vivir en medio de..." 


"Establecer: - Hacer que empiece a funcionar algo, generalmente con propósito de continuidad, como una ciudad, un edificio, una empresa, un organismo, una costumbre, una reforma, etc."


El cristianismo "funciona", es una carrera con una meta y un propósito. 


El mundo es pasajero, los que servimos a Cristo vivimos para la eternidad; por eso tenemos la tarea de establecernos en un mundo que necesita conocer las buenas nuevas de salvación. 


No se trata de comportarnos como todos, se trata de ser fiel a Dios y en todo lo posible hacer el bien, sin cansarnos, a todos (Gálatas 6:9).


Y en cuanto a los deseos de tu corazón, Dios los conoce, aunque estos no sean muy acordes con los deseos de Él; pero al deleitarte en Dios, tus deseos más profundos se irán afinando, algunos no dejarás de anhelarlos, pero es seguro que la forma de como imaginabas ese deseo de tu corazón, se habrá mejorado más de lo que esperabas.