Viviendo una vida feliz: Un devocional de 7 días para padres acerca de cómo vivir DESDE la Aceptación, NO PARA la Aceptación

Dia 6 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Día seis: Descanso del trabajo



Hay dos formas de acercarse a Dios. La forma más popular es tratar de llegar a Él por medio de obras, el pensar que puedes ser lo suficientemente bueno como para obtener Su atención. Las personas que tratan de llegar a Dios de esta forma quieren hacer más cosas buenas que malas en sus vidas y tienen la esperanza de que Dios verá que se están esforzando y los aceptará. Esta es la forma más común porque es usualmente cómo funciona el mundo.Trabaja duro para obtener buenas calificaciones. Trabaja duro para que te vaya bien en tu trabajo. Trabaja duro para ser un buen jugador en tu deporte favorito. 



Pero la Biblia nos enseña que esta forma de acercarse a Dios no funciona porque no podemos acercarnos a Dios basado en nuestra propia bondad. No importa qué tan buenos seamos, nunca seremos lo suficientemente buenos porque Dios es perfecto y nosotros no. Si tratamos de ganarnos nuestra cercanía a Dios, recibiremos lo que nuestras obras se merecen, lo cual no son buenas nuevas. Porque nosotros no somos perfectos, merecemos estar alejados del único quien puede darnos vida. Si intentamos acercarnos a Dios con obras, no lo disfrutaremos a Él y estaremos separados de Él para siempre.



La forma menos popular —la forma correcta— para acercarnos a Dios, ¡es descansar!



En lugar de tratar de ganarte el amor de Dios, descansas en las buenas nuevas de saber que Él ya te ha amado. En lugar de confiar en tus buenas obras, confías en el buen trabajo que Jesús hizo en la cruz por tus pecados. En lugar de intentar ganar a Dios, tú descansas y lo recibes a Él. 



Tú solo puedes acercarte a Dios por medio de la bondad y perfección de Jesús. Si descansas de tus propias obras y pones tu confianza en Cristo, recibirás toda Su bondad. La perfección de Jesús es tuya si paras de trabajar y descansas en lo que Cristo ha hecho por ti. Si descansas en Jesús, ¡no tendrás la carga de ningún pecado contra ti!