Hacer Espacio

Devocionales

Durante el último año, las mascarillas se han convertido en un requisito en nuestra vida cotidiana. No puedes ir a ningún sitio si no llevas una. Las mascarillas pueden proporcionar esta sensación de invisibilidad. La vida enmascarada nos esconde hasta cierto punto y, de la misma manera, proporciona cobertura para el pecado. Pero las mascarillas no nos quitan el deber de asumir la responsabilidad, de ser dueños de nuestras acciones, y de ser conscientes del espíritu en el que nos conducimos. Podemos sentir que al usar mascarillas no nos verán por lo que realmente somos y continuar viviendo nuestras vidas con esta perspectiva de que una vez que nos salvemos, estaremos cubiertos y podremos pasar por alto el trabajo de santificación. Ser un seguidor de Jesús no significa que nunca tendremos que arrepentirnos, limpiar nuestras actitudes, o hacerle frente a nuestros errores. Podemos estar cubiertos por el trabajo redentor de Cristo, pero el trabajo de Dios es un trabajo continuo y profundo. No podemos vivir cubiertos por la gracia sin un re-alineamiento continuo con el reino de Dios. No queremos quedarnos atrapados en los caminos del mundo, sino vivir con nuestros pasos ordenados por Dios. 


PREGUNTAS 


Todos tenemos la oportunidad de dejar nuestras antiguas formas de vida. ¿Puedes identificar los lugares donde llevas una mascarilla o donde has cubierto tu pasado? 


¿Dónde has evitado la confrontación con la obra de Jesús en tu corazón o en tu mente anteriormente? 


¿A qué actitudes, hábitos o errores de tu vida necesitas darle acceso a Dios?