Recuperando Sueños

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Devocional

  SUEÑOS PARA CHICOS Y PARA GRANDES - Por Martín Perea


Nuestra niñez marca un gran desafío. Creamos aventuras y disfrutamos de nuestros entornos construyendo siempre una gran historia en cada día. 


Aprendemos a imaginarnos cómo seríamos de grandes y a pensar en qué será lo que más nos gusta. Vamos creciendo y nuestro imaginario se va convirtiendo en un gran mar de ilusiones y realidades. Nos confundimos y aplazamos grandes oportunidades porque comenzamos a percibir que hay caminos que nunca quisiéramos recorrer. Los límites, temores e incapacidades encubren esperanzas, ideas y posibilidades. Y llegamos a nuestra edad adulta donde lo serio y las diferentes responsabilidades desdibujan el deseo inmerso de luchar y perseverar por aquellos sueños que marcaron nuestra infancia. 


Extrañamos lo que se nos fue y sentimos que lo que un día quisimos ser no se convirtió en logro o sencillamente lo dejamos encerrado en una caja de sueños de la cual perdimos su llave. Pues Dios puso en un gran chico un gran sueño. Le entregó la autoridad para dirigir a sus escasos 8 años y pudo lograr grandes proyectos en su vida, su familia y su pueblo. Estamos hablando del rey Josías quien recibió instrucción y formación para lograr gobernar. 2 Reyes 23:2 (NTV) Luego subió al templo del Señor junto con todos los habitantes de Judá y de Jerusalén, acompañado por los sacerdotes y los profetas: toda la gente, desde el menos importante hasta el más importante. Allí el rey les leyó todo el libro del pacto, que se había encontrado en el templo del Señor. 


Para alcanzar nuestra realización de los sueños debemos reconocer quién es el que crea los sueños y los escribe en nuestro corazón.


La Palabra de Dios será baluarte seguro para todo aquello que se quiera realizar. Están las ideas, las acciones, las estrategias de Dios para alcanzar su logro. No esperes tener sueños si no anhelas conocer a quien te los entregará. 2 Reyes 23:3 (NTV) El rey tomó su lugar de autoridad junto a la columna y renovó el pacto en presencia del Señor. Se comprometió a obedecer al Señor cumpliendo sus mandatos, leyes y decretos con todo el corazón y con toda el alma. De esa manera, confirmó todas las condiciones del pacto que estaban escritas en el rollo, y toda la gente se comprometió con el pacto. 


Ahora el camino después de escuchar es hacer, construir, crear. Para ello requieres poner toda tu atención en lo que ya escuchaste y toda tu pasión para realizar paso a paso lo que se escribió en tu corazón. Nuestros sueños son afirmados en la medida que reconocemos quién es Aquel que nos los entrega.

Al conocerlo, a un Dios grande y poderoso, nos volvemos a encontrar sus estrategias y direcciones. Luego de tener los diseños y los instrumentos necesarios elaboramos el plan para alcanzar ese sueño. 




La provisión de Dios en sus ideas, formas y contenidos, hacen posible que visualicemos cada sueño como el arte de hacerlo posible “Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse.” Lucas 1:37 (NTV). Dios siempre piensa en cada uno de nosotros, Él no deja su creación a la deriva, sino que entrega lo mejor para continuar creando. Él escribe grandes sueños para chicos y para grandes.