Recuperando Sueños

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Devocional

VENCE A LOS ENEMIGOS DE TUS SUEÑOS  - Por Gerar +  Diana


Parte 2


En el devocional de ayer, identificamos dos terribles enemigos de nuestros sueños que debemos vencer para alcanzar lo que Dios nos ha prometido. Hoy vamos a continuar identificando otros dos enemigos que debemos sujetar a la voluntad de Dios, para que podamos ver grandes milagros.



Empecemos haciendo frente a todos estos enemigos pensando que sí podemos vencerlos, que el Señor está con nosotros, que mayor es Él que está en nosotros que el que está en el mundo, que si el Señor es con nosotros, nadie podrá estar en nuestra contra.



Todo este ejercicio de identificar y vencer los enemigos de nuestros sueños, se trata de someter completamente nuestra vidas al Señor en obediencia a su Palabra y confiar en que fiel y poderoso es el Señor para darnos más de lo que podemos pedir o imaginar (Efesios 3:20).



Continuemos entonces identificando a los enemigos de nuestros sueños.



Tercer enemigo: NUESTRO PROPIO PARECER:



Génesis 17:15-19 NVI




También le dijo Dios a Abraham:

—A Saray, tu esposa, ya no la llamarás Saray, sino que su nombre será Sara.  Yo la bendeciré, y por medio de ella te daré un hijo. Tanto la bendeciré, que será madre de naciones, y de ella surgirán reyes de pueblos.

Entonces Abraham inclinó el rostro hasta el suelo y se rió de pensar: «¿Acaso puede un hombre tener un hijo a los cien años, y ser madre Sara a los noventa?»  Por eso le dijo a Dios:

—¡Concédele a Ismael vivir bajo tu bendición!  A lo que Dios contestó:

—¡Pero es Sara, tu esposa, la que te dará un hijo, al que llamarás Isaac! Yo estableceré mi pacto con él y con sus descendientes, como pacto perpetuo.



A veces creemos que el Señor cumplirá sus promesas a nuestra manera. Definitivamente debemos renunciar a esta manera de pensar y romper con paradigmas y esquemas establecidos en nuestra mente; pues es necesario aprender a esperar en Dios, mientras seguimos al pie de la letra sus instrucciones.



No olvidemos que Dios no solamente conoce el futuro, sino que ha planeado darnos lo mejor. Él es un Padre bueno que no se equivoca y que todo lo hace perfecto.



Así que ánimo, sigue la instrucción de Dios, Él te indicará la ruta exacta que debes seguir para llegar a ese sueño, a esa maravillosa promesa.



Recuerda la instrucción que Dios le dio a Josué cuando le entregó la gran asignación de introducir a su pueblo a la tierra prometida: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.” Josué‬ ‭1:7‬ ‭RVR1960‬‬



No te apartes de la Palabra de Dios y serás prosperado en todas las cosas que emprendas.



Cuarto enemigo: LA DUDA.



Génesis 18:10-15 NVI



—Dentro de un año volveré a verte —dijo uno de ellos—, y para entonces tu esposa Sara tendrá un hijo.

Sara estaba escuchando a la entrada de la carpa, a espaldas del que hablaba.  Abraham y Sara eran ya bastante ancianos, y Sara ya había dejado de menstruar.  Por eso, Sara se rió y pensó: «¿Acaso voy a tener este placer, ahora que ya estoy consumida y mi esposo es tan viejo?»  Pero el Señor le dijo a Abraham:

—¿Por qué se ríe Sara? ¿No cree que podrá tener un hijo en su vejez?  ¿Acaso hay algo imposible para el Señor? El año que viene volveré a visitarte en esta fecha, y para entonces Sara habrá tenido un hijo.

Sara, por su parte, tuvo miedo y mintió al decirle:

—Yo no me estaba riendo. Pero el Señor le replicó:

—Sí te reíste.



Para Dios, la duda es impertinencia y le desagrada muchísimo.



La Biblia nos enseña en Hebreos 11:6 que sin fe es imposible agradar a Dios.



Cuántas veces por causa de la duda hemos sido impertinentes para con Dios. Nos hemos burlado, nos hemos quejado o hemos tomado decisiones incorrectas, como por ejemplo, alejarnos de Dios y buscar nuestros sueños en el mundo y a nuestra manera. Lo cual nunca podrá suceder.



Probablemente el mundo y el enemigo nos ofrezcan mil formas diferentes de alcanzar nuestros sueños por fuera de la voluntad de Dios; pero debemos decidir ser sabios y no impertinentes, sabiendo que solo en Dios está la plenitud de nuestra vida y de nuestros sueños.



Ahora que hemos identificado los enemigos de nuestros sueños, identifiquemos cuál es la clave para vencerlos y ver cada promesa de Dios hecha una realidad.



Génesis 17:1-2 NVI




Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo:

—Yo soy el Dios *Todopoderoso. Vive en mi presencia y sé intachable.  Así confirmaré mi *pacto contigo, y multiplicaré tu descendencia en gran manera.



RESPUESTA: Estando siempre con Dios, confiando en Él y viviendo una vida agradable ante sus ojos.




Con amor, Gerar + Diana

Pastores de Misión Paz