Afligidos Un Breve Tiempo

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Devocionales

Una Manifiesta  Separación  


Mientras eventos catastróficos toman lugar por todo el globo terráqueo, muchos están preguntándose; “¿Habrá una iglesia animada antes del regreso de Jesús? ¿El cuerpo de Cristo dejará el mundo con un quejido o con un grito de victoria?”


Jesús profetizó estas mismas cosas. Y sus advertencias eran para desafiar nuestra fe. Mientras la iniquidad abruma e inunda la tierra, él pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).


Piénsalo: Cristo sabía todo lo que íbamos a enfrentar hoy, desde horrorizantes tiroteos, al alza de homosexualidad militante; los actos terroristas, terremotos, ciclones, maremotos, guerras en el mundo entero y claro, la pandemia. En medio de esto, Él nos pregunta, ¿Seguirás creyendo, aunque las cosas empeoren? ¿Desmayaras en tu confianza cuando las cosas no sucedan como tú pensaste? O, ¿seguirás confiando en mí?”


Es fácil desanimarnos ante las tan terribles experiencias vividas en el 2020 y muchos han estado sintiendo que Dios no está escuchando nuestras oraciones; que esta como enajenado de nuestras aflicciones. Pero, a la luz del pasaje bíblico de Isaías 54:1-10 entenderemos que todo lo que hoy estamos experimentando, es parte de un detallado plan perfecto de Dios y que el mismo no quedará sin su debido cumplimiento.


Leamos lo que dice Isaías en Isaías 54:5 “Porque tu marido es tu Hacedor Jehová de los ejércitos es su nombre Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el que será llamado Dios de toda la tierra."


¿Quién es el Hacedor aquí? Es Cristo, el Creador del cielo y la tierra. E Isaías nos dice que Él es nuestro esposo. Sin embargo, nos dice en Isaías 59:2 que la esposa se ha separado de su esposo: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro para no oíros.”


¿Dónde vemos esta separación hoy entre la iglesia y Dios? Lo veo en el evangelio de pedal suave de las iglesias post modernas. Es evidente que hay una separación de la presencia manifiesta de Dios y un gran descuido espiritual. Ciertamente, ha sucedido justo como Jesús y Pablo profetizaron: muchos se han convertido en amantes de placeres más que amantes de Dios…teniendo una forma de religión sin poder…despreciando el evangelio de sus padres…echando abajo las antiguas señales morales…cambiando la Palabra infalible de Dios para moldearla a los tiempos.


Estamos viviendo un tiempo, en el que la gente parece elegir lo que quiere, le atrae o le gusta.


Quieren protección - NO al Dios de la Protección


Quieren salvación - NO al Dios de la Salvación


Quieren provisión - NO al Dios de la Provisión


Quiero sanidad – No al Dios de la sanidad


O sea, quiero todas las bendiciones que Dios ofrece en su doctrina, pero sin perseverar en su doctrina, sin comprometerme, sin rendirme, sin servirle o sea quiero, pero NO LO QUIERO.


A pesar de este desprecio, de esta separación, del aumento en iniquidad, de grandes calamidades, enfermedades y dolor; Jesús sabía que habría un gran avivamiento en los últimos días. El Espíritu Santo inspiró las profecías de Isaías, y él sabía muy bien acerca de la predicción de un avivamiento mientras el fin se acercaba.


Isaías dijo que habría un gran despertar mundial justo antes del regreso de Cristo.


Esta profecía se encuentra en Isaías 54 y es resumida en estos versos: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (54:3)


Cristo comenzará a habitar en esos lugares desolados, en esos lugares llenos de escombros, en esos corazones desolados y entristecidos de este último tiempo. Y eso será posible, porque también la Iglesia será sacudida para que despierte; para que haga lo que ha sido llamada a hacer.


Esta profecía de Isaías no era tan sólo para ser cumplida en Israel, sino para que fuese cumplida sobre toda la humanidad.


Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré.” Isaías 54:9


Isaías se refiere a su profecía como una promesa de parte de Dios, una palabra jurada desde el cielo. Él dice, en esencia, “Tan seguro como que no permitiré otro diluvio sobre la tierra, te digo que habrá un despertar de mi iglesia en los últimos días.”


No importa cuán separada de Dios se pueda ver o sentir la iglesia hoy, habrá un despertar para la unidad del cuerpo de Cristo en cumplimiento de su promesa. ¿Lo crees?