Resiliencia en el Liderazgo

Día 4 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

 Manejando el estrés en los cambios


El cambio nos estira, nos reta, nos drena. Saca lo mejor o lo peor de nosotros. Cada vez que hay un proyecto que implica un cambio importante, que nos saca de la zona de confort, que requiere el desarrollo de habilidades nuevas y desconocidas por nuestra parte, tiene el potencial de generar en nosotros estrés. El estrés generalmente se asocia con la reacción compleja que atravesamos al intentar alcanzar un cierto nivel de rendimiento pero no lo logramos. Nuestro cerebro, que necesita un sentido de logro, se queda sin la energía y sin la emoción necesaria, y a veces colapsa. Tiene mucho que ver con nuestro balance y distribución de sabiduría entre qué hacer con las cosas que sí parece que podemos controlar y con las que no. Indistintamente, Dios quiere que estemos "ansiosos por nada", independientemente del cambio que esté ocurriendo a nuestro alrededor o que estemos enfrentando. Cuando en FIlipenses 4:6 se nos dice “por nada” significa “por nada”, es decir, que en teoría ninguna circunstancia debería poder angustiarnos, en ningún área de vida, en ningún momento de la vida. Sin embargo, todos sabemos cuan fácil nos dejamos influenciar, nos llenamos de angustia, temor y terminamos en estrés. Encontrar la paz, el enfoque y la energía en medio de una transición o un cambio significativo es de lo que se trata confiar en Dios. Se trata de traer toda preocupación, a tiempo o fuera de tiempo, a Él y obtener a cambio su provisión des-estresante. 


Para reflexionar: No se trata de quitar lo que nos estresa, se trata de confiar en Dios en medio de los cambios y obtener sus recursos para gestionarnos efectivamente ante lo que nos estresa.