El Evangelio de Marcos con Francis Chan: un estudio bíblico en video

Dia 4 de 5 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Cuando Jesús se levantó del Jordán en su bautismo, la voz del Padre declaró: “Tú eres mi Hijo amado; contigo estoy muy complacido” (Marcos 1:11). En la lectura de hoy, encontramos a Jesús con tres de sus discípulos más cercanos en la cima de una montaña, donde se transfigura delante de ellos. Increíblemente, Moisés y Elías aparecen con él, y Dios vuelve a hablar desde el cielo. Suena igual, Dios afirmando a Jesús como su Hijo. Pero aunque el tema de sus palabras no cambia, los objetos sí lo hacen.


Esta vez Dios dice: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo." Dios está hablando directamente a los discípulos. Podemos ver a través de los ojos de Pedro, Santiago y Juan: Jesús los llevó, se transfiguró delante de ellos, Pedro busca la respuesta correcta, las palabras de Dios fueron dirigidas hacia ellos, y de repente se dieron cuenta de que sus visitantes se habían ido.


Tres verdades extraordinarias fueron reveladas en esa montaña:



  1. Primero, la Transfiguración reveló un vistazo de la gloria pre-encarnada de Jesús. En el Antiguo Testamento, la gloria de Dios siempre estaba acompañada de luz: Su presencia sacando a Israel de Egipto en la nube, durante el día, y la columna de fuego por la noche, conocida como la gloria Shekinah. De esta forma, habitó con su pueblo. Al aparecer vestido de luz, Jesús exhibió su identidad como Hijo de Dios de manera majestuosa e imponente. También anticipó su cuerpo glorificado después de la resurrección y como aparecerá cuando regrese a juzgar al mundo.

  2. Segundo, la aparición de Elías y Moisés confirmó la identidad de Jesús: ellos representaban la Ley (Moisés) y los profetas (Elías), una especie de abreviatura para la totalidad de la Palabra de Dios. Solo una semana antes (véase Marcos 8:27–30), Pedro había confesado su creencia de que Jesús no era Elías, sino el Mesías prometido. Y poco después de descender de la montaña, confirma que la profecía sobre la llegada de Elías ya se había cumplido. En todo esto, Jesús demostró su superioridad a los principales líderes espirituales de los judíos. El Hijo finalmente había venido.

  3. Tercero, Dios el Padre autenticó la identidad y el ministerio de Jesús ("Éste es mi Hijo amado") e, incluso en presencia de Moisés y Elías, directamente ordenó a sus seguidores a que escucharan a su Hijo. Al hacerlo, los discípulos entendieron (o eventualmente entenderían) que Jesús ahora tenía autoridad espiritual sobre la Ley y los profetas. Jesús mismo dijo: “No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento.”(Mateo 5:17) Su enseñanza nos llama a amar incluso a nuestros enemigos.


¿Qué significa la Transfiguración para nosotros hoy?


Primero, podemos estar seguros de que Jesús realmente es el Hijo de Dios. Años después, Pedro usó la Transfiguración como la base de su autoridad para hablar en el nombre de Jesús:


Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.” Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. (2 Pedro 1:16-18)

Segundo, vale la pena escuchar a Jesús. La palabra "escuchar" incluye la idea de una audición activa con la intención de obedecer, tomar en consideración sus palabras y actuar en consecuencia. Cuando él habla, debemos actuar. Esto es sabiduría, actuar de acuerdo con las palabras que Dios y sus representantes elegidos dicen.


¿Crees que Jesús es el Hijo de Dios, el amado, en quien el Padre está complacido? Si es así, ¿estás listo para obedecerle? ¿Qué significa eso para tu vida?