El Evangelio de Marcos con Francis Chan: un estudio bíblico en video

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Devocionales

“Paz, cálmate." ¿Alguna vez has necesitado escuchar a alguien con autoridad decir esas palabras sobre tus sentimientos temerosos y frenéticos? Tal vez tu madre o tu padre te calmaron de esa manera después de un mal sueño o durante el estrés de los exámenes finales. Los discípulos de Jesús también escucharon estas palabras de la manera más inusual.


Intenta ponerte en la escena:


Estás terminando un largo día escuchando a Jesús enseñar a las multitudes. Él está cansado, tú estás cansado, todos necesitan un descanso. Así que zarpas a través del Mar de Galilea, retirándote a un lugar distante donde esperas descansar un poco. Jesús está tan cansado, de hecho, que se duerme en la parte trasera del bote y no se despierta cuando una tormenta comienza a balancearlos y rotarlos.


La tormenta se hace más fuerte: es "una gran tormenta" y "las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse." (v.37) Tú y tus amigos han pasado mucho tiempo en el agua (algunos de ustedes eran pescadores), pero este evento los está volviendo locos. Entonces te vuelves a Jesús.


Pero él está dormido.


¿Cómo puede ser? Están todos a punto de morir, y él está dormido en la acolchada popa del barco. Lo sacudes para que despierte y no sea arrastrado por la borda mientras duerme, y porque hay algo en ti que lo busca para aliviarte. Luego, él pronuncia palabras extraordinarias. No a ti, sino al viento y las olas: “Paz. Cálmate." 


La tormenta cesa. El viento muere, las olas se calman y tú miras a tus camaradas con terror absoluto. El clima puede haberse calmado, pero tus entrañas están revueltas.


"¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?"


 Este es el Hijo de Dios, creador del mundo y comandante de las fuerzas de la naturaleza. Lo que él decide se hace. Marcos incluyó esta historia para resaltar el poder de Jesús sobre el mundo, para afirmar su identidad como Dios. Si bien los discípulos aún no habían entendido esa verdad, nosotros, en este lado de la historia, podemos agregar esto al currículum de Jesús: ¿Poder sobre el cuerpo humano? Comprobado. ¿Poder para perdonar pecados? Comprobado. ¿Poder sobre los elementos de la naturaleza? Comprobado.


Con todo este poder divino, Cristo también puede calmar tus tormentas emocionales, relacionales y circunstanciales. O puede calmarte mientras caminas a través de ellas. No importa como elija trabajar en tu vida, ten confianza en su inimitable habilidad para cumplir su voluntad. Y como los discípulos, no dudes en pedir su ayuda.