Cosas que solo Jesús puede darte

Dia 3 de 7 • Ver la lectura de hoy

Devocionales

Únicamente Jesús te da un corazón humilde, para ponerlo a él primero


Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.


Cuando Juan predicaba en el desierto, las multitudes acudían en grandes cantidades. La gente venía de todos lados a escuchar a Juan y a ser bautizados por él. Fue un éxito de la noche a la mañana. El favor de Dios estaba en él. 


Pero cuando Jesús comenzó su ministerio, las multitudes comenzaron a dejar a Juan y a ir con Jesús. Los discípulos de Juan estaban preocupados: «Maestro, ¿qué debemos hacer? ¡Todos están yendo a Jesús!» Juan respondió: «El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe», (Juan 3:29-30).


En otras palabras, Juan exclamó: «No solamente no estoy preocupado por que las multitudes vayan con Jesús, sino que estoy lleno de alegría. Estoy encantado. Esa es toda la razón por la que vine. Él, Jesús, debe crecer. Yo, Juan, debo menguar».


Aquí está la grandeza de Juan el bautista: humildad profunda y genuina. No importa lo que Jesús dijera más tarde: «Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista», (Lucas 7:28).


Juan entendió que él no era el punto de la historia. Jesús era el punto. Todo se trataba de Jesús. Así que, si las multitudes dejaban a Juan, no era problema. «Ellos no me pertenecen. El punto es Jesús, no yo».


Cuando aprendemos que nada nos pertenece, que todo lo que tenemos le pertenece a Cristo, que nosotros no somos el punto, que todo es sobre Jesús, cuando nosotros tenemos la sincera actitud que Jesús debe crecer y nosotros debemos mengüar, entonces, como Juan, encontraremos el verdadero gozo, y experimentaremos el favor de Dios. 


«Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe».